Abriendo el apetito por tierras de Llucmajor

Abriendo el apetito por tierras de Llucmajor

Impactos: 7

Prueba conseguida, superada y disfrutada. Después de bastante tiempo con una propuesta de Jaume encima de la mesa, al final la hemos podido realizar. Jaume sugirió en su día juntarnos a una torrada en su finca de Llucmajor y por diversas causas se había ido posponiendo. Al final, conseguimos poner una fecha para disfrutarla, este sábado, último del mes y con la excusa de hacer tiempo y abrir el apetito, decidimos repetir el paseo de Cabo Blanco a Cala Pi con un par de modificaciones….o serían cambios?. Aproximación larguísima, desde Consell al restaurante Ca’s Busso en la carretera de Llucmajor a Cabo Blanco y una vez ya todos juntos, desde allí fuimos a dejar un coche a Cala Pi, fin de la excursión y seguimos trayecto para aparcar los coches enfrente de la entrada del bar una vez pasadas las barreras protectoras y disuasorias de Cabo Blanco. Casi eran las 10 cuando empezamos a andar, fotos y más fotos en un peñasco que encontramos colgado por ahí y desayuno en el faro. A partir de ahí, constitución arriba, constitución abajo, cambios y modificaciones…….hasta encontrar un par de tortugas y cambiar el tema de conversación. Bajada divertida hacia la cala escondida de Cala Garau, a la que el mar nos impidió acceder por un tramo de cornisa en la que pegaba el oleaje. Como ocurría prácticamente lo mismo para entrar en una especie de laberinto rocoso, escondite usado en su día por contrabandistas de la zona, Jaume recordó una entrada alternativa y hubo que crujir algún hueso para que la falta de flexibilidad de algunos, yo, por ejemplo, no evitara introducirse por el pequeño agujero. Paso con buenas presas por un plano inclinado y acceso a la cueva. La salida se hizo mediante una corta trepada por las paredes casi verticales del acantilado. Vuelta al sendero del recorrido y acelerando el paso debido a que el tiempo se nos echaba encima, llegamos rápido a Cala Pi. Baño en la cala y agua fresquita. Trasiego de coches y mientras unos volvían a buscar a los otros, los otros íbamos a buscar a los unos, los que venían solo a la comida que ya nos estaban esperando. Más coche, por un camino polvoriento y a eso de las tres empezábamos a preparar la torrada. Picadito de ajo y perejil mientras se hacían las brasas y cola para ir haciéndose la comida…..había hambre. Hasta aquí la crónica de un día divertido, gracias a los excursionistas, gracias a los que vinieron solo a comer, gracias a los que no pudieron venir…y sobre todo, gracias al anfitrión.

CIMG0086

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.