Excursiones,  Playas y calas

Alcudia Tour, día y noche………

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Tras el abandono masivo del sábado anterior y renuncia solidaria del resto, donde por mayoría absoluta cambiamos el paseo bajo la lluvia copiosa, que no dejo de caer en todo el día, por un menú otoñal en C’an Gallet a base de picada y arroz brut, había ganas este sábado de estirar un poco las piernas. Si ya el jueves a la puesta de sol del Port des Canonge acudimos cuatro y la guitarra para disfrutar de una noche de dibujos animados, ayer nos presentamos los asiduos de estas semanitas de verano. Entre los que, lamentablemente, les toca trabajar el fin de semana y los que tienen alergias y urticarias múltiples a los rigores veraniegos, disminuye ostensiblemente el número de asistentes a estos aquelarres de calas y risas. Mi alcudienca favorita había sugerido, como quien no quiere la cosa, por Facebook buscando testigos y visibilidad, hace cosa de un parell de semanas, poder realizar una ruta por una serie de lugares característicos y emblemáticos de la villa norteña tal que s’Atalaia, la Playa del Coll Baix, las calas de s’Illot y……..cena en el restaurante con puesta de sol del mismo nombre. Como hasta la fecha nunca me he sentido presionado ni sugestionado por nadie ni ninguna opción (a no ser que haya ofrecimiento de tortilla y chiringuitos por el medio), tome nota de la petición y la añadí a tres más con la idea de que la gente mostrara su predilección. Con el ánimo de no influir en la decisión de nadie me permití la licencia de incluir las palabras “sin horarios” en la propuesta del Alcudia Tour. He de decir que inesperadamente la gente se decantó mayoritariamente por esta alternativa y solo Jaume voto la opción de Colonia de Sant Jordi a Ses Salines por proximidad y por evitarse una conducción hasta la otra punta de la isla. Convencido estaba que no saldría elegida su opción cuando, como buen conocedor de la zona, comprobó amargamente que no había ningún bar en toda la ruta lineal….y los votos irían por otro lado. Una vez decidida la excursión, Alcudia sin horarios, se nos presentó una previsión del tiempo lamentable para la ocasión. Desde el jueves hasta bien entrada la mañana del mismo sábado la situación no mejoraba sino que empeoraba por momentos. El problema principal radicaba en los rayos amenazantes que pintados de un amarillo chillón no presagiaban nada bueno. Para evitar la tormenta y las nubes negras de primera hora, se decidió unilateralmente, o sea yo, quedar una hora más tarde, a las 9 y en vez de hacerlo en el parking quedar directamente en la cafetería de Anthony’s para tomar un café. La idea de este despropósito era dejar que cayera lo que parecía que tenía que caer y aparecer tranquilamente por el parking de la Victoria a eso de las 10 de la mañana en plan dominguero una vez evitados los rayos y truenos. Eso hicimos, saludamos a Guiem en Inca (alguna dijo que venía a desayunar con nosotros y no hizo acto de presencia. Como se leerá después fue un día prolijo en situaciones y gestos de aparecer y desaparecer, haciendo chas y aparecer de nuevo). Paulino y Juanpe, como buenos madrugadores, o trasnochadores, quedaron en vernos en La Victoria ya que quedarían antes. Nos fuimos para allá con tres coches ya que con la incertidumbre respecto a los horarios había tres personas que tenían claro que debían volver a media tarde. Llegando a Alcudia, los negros nubarrones cubrían buena parte del cielo, en concreto había un par de nubes justo encima de s’Atalaia e imaginaba que algo nos mojaríamos. Las previsiones que anunciaban casi el fin del mundo desde las tres de la madrugada había fallado estrepitosamente y tenían, afortunadamente, visos de seguir haciéndolo. Paulino y Juanpe ya habían estado andando un rato por ahí mientras nos esperaban y cuando llegamos volvían de un paseo buscando un sitio alejado y escondido para dar rienda suelta a sus……., en ese momento, incipientes y apenas notorios, superpoderes. En cuanto Monika los vio, algún tipo de rayo polaco ultravioleta les debió enviar a través de sus ojos porque un tipo de tontería, inocua y altamente contagiosa, quedo inoculada en sus movimientos mundanos. (Ellos se conocen y distinguen rápidamente entre si, como cuando los perros olfatean sus partes y saludan contentos moviendo la cola, personajes extraños pertenecientes a un estado irreal de la conciencia humana). El ascenso a s’Atalaia dio poco de si, una pequeña parada de barrita y plátano para la que no había desayunado en casa y una emoción, apenas perceptible, por observar su villa fidelísima, por primera vez, desde las alturas. Merienda en el punto geodésico e intercambio de opiniones y comentarios sobre las opciones de vuelta. Como siempre y en esto no cambiamos, se decidió pensarlo sobre la marcha. Viendo las fotos de uno, las del otro y las mías, se puede comprobar rápidamente como en el descenso y previamente en la subida, se formaron distintos grupitos según velocidad, equilibrio y capacidades. He de decir también, que los super héroes, de incógnito, van juntos, en plan capillitas, presumiendo de hazañas y batallitas de salvamento, retroalimentándose grupalmente. Lógicamente cada uno fotografía a quien va a su lado y no se despista por el monte. Llegamos al Coll Baix tras un descenso largo y pronunciado y una parada en el baño portátil del Collet del Coll Baix, donde esta el refugio….y es que hay algunas que genio y figura hasta la sepultura, glamurosas hasta en sus inicios con la media montaña. En la playa del Coll Baix disfrutamos como críos, saltos contra las olas, brazadas contracorriente, fotos acuáticas, selfies continuos, equilibrios imposibles en tierra de nadie luchando contra la ola que entra y la resaca que vuelve. Si ese momento te hallaba tumbado en la arena o medio caído entre la espuma que rompía, automáticamente te encontrabas en un caos de agua, en medio de una voltereta forzada, sin saber que pasaba y deseando que acabara esa olla festiva de dar vueltas. La cara de susto del que lo sufría era todo un poema y del que lo observaba era una mezcla de estupefacción e hilaridad. Fue pasando el rato, tranquilamente, en un paraje sin igual, con muy poca gente compartiendo la playa y ningún, absolutamente ningún barco anclado en las proximidades. Comimos, tomamos el sol, algunas dos encontraron o les hicieron una almohada de arena, Libero empezó a hacer de las suyas sacando media nalga a pasear ante el estupor de Jaume que asistía atónito a la imagen del culo al descubierto al lado suyo. Klaus se moría de risa con las ocurrencias de su amigo mientras iba pidiendo tabaco, incansablemente, a las fumadoras del grupo. Todo iba mas o menos por sus fueros, con aparente normalidad….hasta que los superhéroes se descubrieron y salieron definitivamente del armario, el figurado y el real. Es lo que tiene una extraña situación de este tipo, ser superhéroe y no contarlo es como que el Madrid pierda la Supercopa y no disfrutarlo pegando gritos. Se les fue la pinza, no pudieron ocultarlo por mas tiempo y ante una cabra muerta y cuatro gatos, que rápidamente sacaron sus móviles y guasapearon la presentación en sociedad de semejante acontecimiento, posaron para la posteridad presumiendo de sus super poderes. Lo que empezó a suceder a partir de ese momento no tiene perdón de Dios ni indulgencia posible del resto de los compañeros. Power Rangers en acción, el de verde, la de amarillo, el de negro, el de azul…..lamentable (creo que faltaba la de rojo pero ya han decidido, a eso de las 3 de la mañana y con alguna copa encima, echarla del grupo porque si, sin mas, sin explicaciones y sin ningún tipo de miramiento). (Nota del autor: puedo seguir describiendo la imagen a pie de playa pero creo que es mas conveniente y menos hiriente para la literatura universal que observéis vosotros las instantáneas y saquéis vuestras propias conclusiones). Por dejar el tema hasta la cena, añadir solo que el PR John Fish, el de negro, era hasta ese momento el mas comedido y callado de la cuadrilla salva patrias. El ascenso desde la playa estuvo plagado de momentos únicos e imbéciles profundos. Momentos como los que nos proporcionaron Libero y Monika con su despiste orientativo y su perdida momentánea e imbéciles como el que “me ve bajando cargado con una nevera y no se aparta” te encuentras en verano bajando a alguna cala. Que suerte que agosto llega a su fin y os volvéis todos para casita allende el Mediterráneo………

Eran las tres y algo de la tarde y el sol pegaba ya con bastante fuerza. Se decidió volver por la pista y asfalto que te lleva hasta la Bodega del Sol en vez de desandar lo hecho previamente via s’Atalaia. Con el inconveniente de tener los coches en el parking de la Victoria echamos mano de la familia política y mi suegro apareció raudo a acompañar a los conductores hasta allí mientras los demás llegábamos andando hasta la Bodega. Cuando Miguel, Monika y yo entrábamos en la terraza del local, con las chanclas puestas tras habernos cambiado en los coches que ya habían llegado, Juanpe y Paulino, que habían venido volando con sus super poderes empezaban a paladear la segunda caña. Rápidamente nos pusimos a su nivel, sin poderes de esos ni nada, pidiendo el segundo botellín y buscamos quórum para el siguiente movimiento. Me encantaría poder disfrutar de ese super poder que hace que todos los botellines de cerveza te los sirvan muy fríos. Lamentablemente, ni por la tarde ni por la noche tuve la sensación de tenerlo. El 70% del grupo decidió ir a bañarse a la siguiente cala y quedarse a cenar en s’Illot. Miguel, Klaus y Libero no podían ya que tenían una serie de obligaciones y tras el brindis de rigor separamos nuestros caminos. Aparcamos en el parking y fuimos a la última cala, la que me enseño Miguel en su día, pensando que sería la menos concurrida, la Caleta des Capellans. Acertamos de pleno a eso de las 18:30 de la tarde tras previa reserva en el restaurante. El agua estaba fresquita y costo algún ayayayay y oyoyoyoys al entrar y empezar a mojarse partes delicadas. Fotos, fotos y más fotos. Las primeras, de algunos de los PR posando con sus gestos característicos, modo saludo on y un “aqueteestoyacojonando” modo off, sobre las rocas. A partir de ahí, aguantando estoicamente medio flotando en el mar, mientras fotografiaba un sin fin de saltos y malabares sobre el agua. Una par de salidas a las rocas para descansar y un simulacro de salto…para no ser menos. Increíbles momentos dentro del agua disfrutando, unos como críos, otros como héroes de comic japonés.

Cansados ya del tute que llevábamos desde la mañana, arriba y abajo, andando, subiendo, bajando, nadando, saltando, fotografiando,…una hora antes de la reserva estábamos sentados en la mesa del restaurante. Con un ojo admirábamos la puesta de sol y con el otro leíamos las sugerencias de la carta. Con toda la tranquilidad del mundo, sin ningún tipo de prisa, tal y como había acontecido durante todo el día, nos tomamos unas cervezas antes de pedir que nos tomaran al comanda. Enviar un saludo y un profundo agradecimiento a nuestro amigo Bernar y su mujer Noelia por los detalles que tuvieron con nosotros en el restaurante de su parte. Primer tema a colación, no se quien lo introduzco ni porque, pero allí estaba y de eso hablábamos, chanzas y risas con el aperitivo, del romanticismo. Teníamos una espectacular puesta de sol y solo nos faltaban las velas y las flores. Las dos velitas que nos pusieron fueron correctas, encendidas en su momento preciso. El problema vino con las flores. Nos volvieron a colocar el jarrón de la mesa que previamente por falta de espacio nos habían retirado. Una macetita con una planta de albahaca mini. Todo el mundo que ha leído manga o comics de héroes sabe que existen una serie de plantas muy tóxicas y poco recomendables para héroes en potencia, novatos o recién llegados al mundo surrealista de la ciencia ficción, de esas que trastocan la personalidad e incitan a la pérdida del saber estar y sentido común, inhibiendo comportamientos lógicos y convenientes. El hasta ese momento comedido e introvertido PR negro, el inefable John Fish, cogía las diminutas hojas de albahaca, las retorcía, las arrancaba y…se las comía. Hizo el mismo movimiento varias veces y poco a poco, de manera imperceptible a nuestros ojos, pero demasiado rápido para sus neuronas, a medida que mordisqueaba esas hojitas verdes, algo iba sucediendo en el mecanismo defensivo de su sistema nervioso. Se iba, desaparecía poco a poco, allí delante nuestro, mutaba de persona normal y corriente a super héroe de Marvel sin capa ni antifaz. Como un Clarke Kent de la vida, el PR de negro se presentaba en sociedad en su máximo apogeo. Paulino, rápidamente, se dio cuenta ya que entre ellos reconocen a los de su misma especie y aprovecho ese impasse mutante, ese ir y volver del limbo para atacarle sin piedad con una serie de movimientos de brazo y gesticulaciones varias, pretendiendo que el recién llegado a los mundos de Yupi imitara sus métodos de comunicación y saludara su presencia. El sol ya se había puesto, presenciábamos el ocaso medio admirados por la belleza del lugar dando buena cuenta de la picada inicial, unos pimientos del padrón y unos mejillones marinera. En esa estábamos, transitando plácidamente entre primeros y segundos platos cuando los aprendices de super héroes cometieron el segundo error de la noche. Si ya es altamente tóxico masticar con devoción hojas de albahaca, hasta el punto de darle forma al arbolito comiéndose parte de la planta, los PR entre saludo y saludo, permitieron al de negro mezclar la hoja verde con vino blanco…con hielo. Error, flagrante error. La cara fue cambiando de color por momentos y erraba con los saludos protocolarios. La PR de amarillo descubría a esas horas la diferencia entre la protección solar 20 y la 50, entendiendo porque Miguel, el dueño de la primera, acababa las excursiones siempre con colorcito. Entre el amarillo de su camiseta y el rojo de la cara parecía una hincha desesperada de la Roja. La cena transcurría entre risas y batallitas varias. Dimos buena cuenta de nuestros segundos platos, entrecot para algunos, dorada para otros mientras las conversaciones seguían por los mismos derroteros. Uno de los camareros pareció querer imitar ese comportamiento extraño y zambullirse en el surrealismo que imbuía todo alrededor de esa mesa 23 y me daba conversación mientras Monika se reía a pierna suelta de las muecas que yo, inconscientemente, dibujaba en mi cara. Alguien rápidamente me recordó esas leyendas urbanas de mis atracciones fatales en los viajes de verano. Tras pedir un postre, tiramisú para mas señas, para compartir Paulino y yo y que creó un cierto momento de tensión entre la camarera que ya nos lo estaba sirviendo y el camarero que nos lo ofreció y no lo encontraba mientras lo buscaba, decidimos tomar la copa en s’Embat del Puerto de Pollença. Despedida, saludos y agradecimientos y rumbo a Alcudia en tres coches. Para no variar nos perdimos entre nosotros entrando en el pueblo. Felizmente nos reencontramos a la altura de la Iglesia y en fila de a uno siguiendo a Jaume y su estricto cumplimiento de las señales de velocidad, llegamos un buen rato después a aparcar delante del chiringuito playero. La temperatura ambiente había descendido considerablemente respecto a noches anteriores y ya con los cafes en s’Illot mas de uno tenía piel de gallina. Lo que sucedió a partir del momento que nos sentamos en s’Embat fue digno de película de los Monty Python, la de La vida de Brian concretamente y la escena en la que se presentan como frente popular de Judea….lamentablemente surrealista. El frío que hacia consiguió que prácticamente todos nos abrigáramos menos el PR verde (que debía ser el rosa según sorteo puro, pero por problemas con la vestimenta agarró la color albahaca), que andaba preocupado preguntándole a todo el mundo si su calor corporal era normal. Los PR se soltaron la coleta y mostraron todo su repertorio de movimiento de brazos y posiciones gestuales tanto para saludar como para despedirse. Si la del saludo tenía su que, con tres movimientos rápidos en zigzag que tanto parecía que te la cogías en el aire y te la echabas al cuello como que indicabas que “estoyaquiyalliyaquiotravezparasalvarte”, la de la despedida no tenía desperdicio. Era un prolongado movimiento de arriba abajo, flexionando las rodillas, con la mano tapándose la nariz como las chicas de la sincronizada…..escondiéndose debajo de la mesa. Paulino buen conocedor de la temática superhéroe, entendió perfectamente su papel y asumió enseguida la responsabilidad que conlleva tener superpoderes y mantener una imagen, pulcra y ejemplar, ante las miradas sorprendentes de los pobres mortales presentes, los de su mesa y los que estaban a esa hora en el chiringuito y que jamás podrán olvidar lo que observaban. Juanpe, recién llegado del planeta de la luz y el sosiego, no acabo de entender la situación que se presentaba ante sus ojos e intoxicado todavía de masticar hoja de…albahaca y mezclarlo con vino blanco mallorquín, estaba desatado dentro de un cortavientos rojo. Se movía, saltaba, gesticulaba, sus brazos iban arriba y abajo en un movimiento veleta que asombraba, parecía la viva reencarnación de Leonardo Dantes y su baile del pañuelo. Fotos, videos….y la gente lloraba, muchos de risa, algunos de pena. Hubo momentos muy críticos teniendo que decidir si morías de risa o le pegabas una patada en la entrepierna. El de negro se metió tanto en su papel que incluso mostraba los secretos mas preciados, como el poder de la desaparición y lo hacía delante nuestro sin importarle que la revelación llegara a oídos de los dueños del universo. Pidió la segunda copa, un Martin Miller y……el camarero no lo vió, en ese viaje astral suyo, en ese estado de trance profundo había olvidado aparecer de nuevo. Dignísimo él en esa condición supranatural, negando la existencia metafísica de los no humanos, desde la que veía a la gente por encima del hombro, animó a los que compartíamos mesa con ellos a realizar algunas de las oscilaciones mecánica que resaltaban su condición mística, parafernalia usada, nos comentó, en su mundo de los superhéroes. Recuerdo el movimiento que hice con mis brazos de arriba abajo pero desconocía el significado de semejante tamaño, digo, de semejante ademán, amago de eso o de lo otro. Rápidamente John, mirándome fijamente a los ojos y para regocijo de todos los presentes, con voz carrasposa, desprendiendo olor a alioli, dijo algo así como “No hagasssss eso en la convención, tendriassssss problemasssss gravessss”. Fue oír la palabra convención e imaginarse infinidad de tíos y tías vestidos con mallas de colores y saltando de un lado para otro haciendo saludos raros y casi nos echan del local por la explosión de risas de la gente. Mesas que nos miraban, gente que se iba, peces que saltaban en el rio, los Barricada que se separan y Jaume que soñaba despierto con irse para Llucmajor. Desde ese momento ya nada volvió a ser igual, cualquier otra ocurrencia o chiste inteligente no consiguieron ni acercarse al momentazo “convención”. Nos miramos, teníamos claro que la noche había llegado a su fin. Hubo un conato de rebelión y dos PR querían aceptar la invitación de Gaby y acercarse al Milano de esa guisa, haciendo una entrada triunfal. Afortunadamente, algún humano de carne y hueso del grupo, en concreto Lluisa, fue lo suficientemente enérgica y convincente para quitarles la idea de la cabeza y salvaguardar su reputación, la de la sueca y sobre todo, la nuestra. Pagamos, aquí ya no había super poderes y si una buena factura. Paulino intento un último salto desde uno de los bancos de piedra del paseo pero se equivoco de capa y dio con sus huesos en el suelo. Suficiente ya para todos. Cada uno salió en sus coche en una dirección distinta. La idea era no volver a coincidir esa noche para no confundirnos mas. Eran las 3 de la mañana, buena hora para dar por finalizada la excursión……….

CIMG0115
Y por fin llegó el día que el mundo supo de ellos……..

 Y en esta ocasión también me funciono la acuática

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Mérito del fotógrafo que llevaba media hora luchando contra aguas embravecidas……

Las fotos del PR de asuuuuu

Vista inmejorable del coll Baix bajando desde          s´Atalaia  de Alcudia
Vista inmejorable del coll Baix bajando desde s´Atalaia de Alcudia

 

 

5 Comentarios

  • melga

    Jajajajajajaja, cónica no cronicón de PR, eso de acabar a las 3 de la madrugada a eso le llamo excursión completa, por la parte que a mi me toca disfrute mucho del día y de las risas que siempre arrancáis de este pobre mortal, hasta la próxima superheroes y demás mortales

  • Lluisa

    Yo solo digo que no es muy normal que lo mas reseñable de una excursión sean los superpoderes de los PR… Algo no estamos haciendo bien… Pero es que oir como el PR Negro le decía a Fernando, todo metido en el papel, ” tio como se te ocurra hacer esto en la convención de PR vas a ver…” no tiene precio… Yo estaba en casa y todavía me estaba riendo… Decir que me encantó poder ver mi Alcudia natal desde su punto más alto y reafirmarme en que no hay pueblo más bonito ni completo en toda la isla.. Vamos, un día bonito y muy, muy divertido! De esos que se recordaran seguro por muchísimo tiempo!

  • Monika

    Sin embargo la mejor cronica en los ultimos tiempos.he llorado de risa casi lo mismo que la noche del sabado.Fernando tu imaginacion y el “poder” de recordar todas las cosas y luego escribirlas de esta manera,mas las fotos,no tienen precio y te incluyen en el grupo de los PR,Miguel aungue he terminado como una gamba despues de usar tu maravillosas crema solar,y aunque no has podido acompañarnos en la cena de los superpodereosos,no importa,te tengo que incluir tambien,porque tus magnificas fotografias te convierten en un superpoderoso tambiem,hay que serlo,porque si no,no seria pocible :)))) preciosos,espero que mis compañeros el verde y el negro,esten de acuerdo conmigo,a si que ya podeis entrenar el saludo de los PR para la proxima excursion!un dia estupendo,y noche 😛

  • Juanpe

    Una excursión preciosa, con muy bonitas vistas de las dos bahías desde s’Atalaia, increíble Coll Baix, disfruté del agua como un crío, sude la gota gorda volviendo, saboree como nunca la segunda caña, la primera me la dieron pinchada, y si, me reí como hacía tiempo haciendo de PR…
    Gracias compañeros un sábado diez!

  • paulino

    Sentirse y comportarse como niños es saludable y diría que hasta necesario ,de vez en cuando. Durante toda la semana estamos obligados a actuar conforme a las reglas que impone nuestra querida sociedad.
    Así que , si este sábado nos sentimos ” Power Rangers ” significa que no hemos perdido el espíritu alborotador de aquellos chiquillos que llevamos dentro.

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