Cingle des Niu des Voltor i Moleta de Cal Reis

Cingle des Niu des Voltor i Moleta de Cal Reis

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Si vosotros, queridos lectores, asiduos y esporádicos, estáis leyendo estas líneas, será, indudablemente, porque tenemos un problema importante de participación, colaboración, implicación, atrevimiento y solidaridad montañera en nuestro grupo. Si estáis leyendo lo que ha escrito el que suscribe, mi gozo en un pozo y viva la vida en casa de todos, menos en ese hogar pollencí de la plaza del ayuntamiento, donde tienen el nido de amor dos esquiroles (por el nombre del grupo al que pertenecen y por la transcripción literal de la palabra catalana al castellano) que tras tirar la piedra y decidir lanzarse al vacío literario, han escondido la mano, han plegado velas y escudándose en una vida sexual, digo social, plena y obligaciones familiares varias, nos han dejado con el culo al aire y sin tiempo de reacción. Lo que tenía que haber sido una crónica escrita en pareja, a dos manos, varios besos y cuatro pies, se ha evaporado cual frágil mariposa, aleteando sus alas entre nuestros dedos y nos hemos quedado con las ganas, lamiendo nuestras heridas, tristes y abandonados. Y eso que ya empezamos abandonados a nuestra suerte por el Sancta Sanctorum de Esquirols de Consell, Miguel Melga, que haciendo caso omiso a ese anuncio que inundo nuestras pantallas hace uno años, “el no lo haría”, prefirió hacer caso a la fisio y reposar sus heridas de guerra, no sin antes haber asistido a la última sesión fotográfica, nocturna, de su postgrado fotográfico. Le convenceré, lógicamente, para que al final de esta crónica aparezca el enlace a sus fotos del evento. Una vez comentado este pequeño inciso y explicada la controversia creada por los innombrables enamorados, seguimos uniendo letras a ver si le damos forma a la aventura del sábado.

Sábado de finales de Mayo, Tramuntana en perfectas condiciones, temperatura ideal para desarrollar nuestra afición, hora de quedada, puntuales y presentables, incluida la extremeña pródiga y sus coletas. Cuatro en Inca, dos en C’an Gallet. Insuperable el poder de convocatoria. Eran todos los que estaban y buena parte de los que son, aunque alguno era pero ni estaba ni se le esperaba. Grupo transversal y viajero donde los haya, porque mientras unos pocos desafiábamos las cuchillas afiladas de las rocas cársticas, otros paseaban sus huesos por medio mundo incluido Huelva y su jamón de bellota. No hubo ningún tipo de duda ante las propuestas semanales. Fue leer eso de “trepes y destrepes” y a la gente se le hace la boca agua y eso….farolillos, mariposas en el estomago y adrenalina inyectada en los ojos. Pues nada, para allá que nos vamos, una de nuestras zonas favoritas. Desde el Nus de sa Corbata, circular por el Cingle des Niu des Voltor y la Moleta de Cal Reis. Jodidamente divertida. Con una temperatura extrañamente agradable y una brisa del norte fresquita, empezamos a adentrarnos en tierra inhóspita, hostil y salvaje. Avanzábamos con los ojos clavados en el suelo, asegurando el siguiente paso, evitando trampas peligrosas escondidas entre el carritx y la maleza. Varios Avencs y algún que otro engolidor nos demostraban que un exceso de precaución era necesario. Tras superar un primer tramo de vegetación y un par de Clots o dolinas, llegamos a un primer mirador, sobre el Torrent de Pareis, donde merendamos. La majestuosidad del lugar y el silencio absoluto eran sobrecogedores, mostrando nuestra insignificancia ante semejante paraje natural. Paulino se entretuvo en adivinar puntos y perspectivas sobre un mapa secreto, mapa del tesoro que escondía de miradas curiosas y furtivas. Su media sonrisa delataba sus descubrimientos y asentía para si, respondiendo inconscientemente las preguntas que rondaban por su cabeza. Proseguimos nuestra marcha ahora por un caos de rocas afiladas. Era un parque de atracciones del Pleistoceno. Juanpe era la voz cantante, un niño con zapatos nuevos, un Yosi encima del escenario y en plan funambulista nos indicaba la dirección a seguir, las presas a agarrar, los sitios donde evitar caer. Iba y venía, por los filos de la cresta, disfrutando de cada paso y cada movimiento. Paulino no se quedaba atrás, arriba y abajo, disfrutando igualmente de las atracciones gratuitas. Los demás íbamos a rueda, escuchando atentamente las instrucciones precisas para superar las trepadas. Cansado de ir tensionado tras un par de trepadas, cuanto menos “divertidas”, decidí por mi cuenta y riesgo, evitar una trepada aérea y algo expuesta e intenté evitarla ascendiendo por una canal cerrada que tenía delante de mí. Tras superar un par de saltos, llegue a una zona donde un arbolito y una serie de zarzas impedían el paso. ¿He escrito, impedían?……lo podía haber pensado antes de lanzarme con fuerza hacia delante. En cuestión de segundos me encontré como una mosca atrapada en la tela de una araña, moviéndome agitado mientras esperas que te devoren, o utilizando el paralelismo, como “lo nostro”, (Mira que evitamos en todo momento hacer cualquier mención política, respetando a rajatabla la jornada de reflexión, pero no me he podido resistir……y menos tras empaparme de los resultados del escrutinio dominical y editar esta entrada….., ¡¡emoticono féliz!!) y ahí estaba colgado como una sobrasada o un chorizo….bah, corruptelas que me vienen al recuerdo más inmediato. Tras unos segundos de incertidumbre y tras cerciorarme que sin ayuda no saldría de ahí, miré hacia el suelo, a mi izquierda y descubrí con inusitada alegría, la presencia de un agujero que comunicaba con el otro lado. Tras las palabras de rigor….”Ayuda, please”, vi aparecer la cabeza de Juanpe reptando a través del agujero. “Con cuchillo” le dije y vi como la cabeza que aparecía, desaparecía automáticamente tras escuchar mis palabras. Rápidamente volvió a mi ángulo de visión, medio de reojo por la posición en la que había quedado, la imagen de un cuchillo, una mano, un brazo extendido y de nuevo, la cabeza de Juanpe. Tras liberarme, salimos al otro lado por el agujero. Llegados hasta aquí, bajo ningún concepto voy a detallar como salí yo por el agujero. Todavía me asusta recordar el ruido desgarrador de huesos crujiendo….

Tras superar un sin fin de obstáculos llegamos a la cota del Forat por el que algunos pasamos por dentro. Sin tiempo para disfrutar del momento, nos desviamos hacia nuestra derecha hacia el lecho del Torrent del Gorg Blau y el Entreforc…a trescientos metros de altura. Juanpe, Paulino, Barbara, Maria y Aina se subieron a un peñasco desde el que tenían inmejorables vistas del torrente y una perspectiva brutal de a caída libre. El menda se dedicó a hacerles fotos y a pelearse con su relación de amor odio con las alturas. Paulino y Juanpe le dieron una vuelta de tuerca y treparon un saliente de roca colgada sobre el vacío. Mientras plasmaba la instantánea, un sudor frío recorría mi frente mientras observaba como una grieta, mas o menos profunda, recorría parte de la roca horizontalmente. Creo que no fui el único que se dio la vuelta y siguió avanzando en sentido contrario. Llegamos enseguida al punto mas alto del Cingle des Niu des Voltor y hasta aquí puedo leer. No vale la pena utilizar mil y un adjetivos para describir el sitio, el momento, las vistas. Observad las fotos. Creo que os podéis llegar a hacer mínimamente una idea de la privilegiada atalaya. Fotos y palabras de admiración fueron protagonistas de los siguientes minutos en esa cima. Desde allí observamos un ullastre solitario y una roca cuadrada en una zona llana y decidimos que aquel era un buen sitio para empezar a plantearnos el lugar para comer. Había que llegar hasta allí en nuestro camino de vuelta y tras sortear otra vez un montón de trepadas, llegamos, relativamente rápido, sin ningún tipo de percance reseñable. ¿Sin ningún tipo de percance?, si, sin ninguno……de milagro. Descendiendo una pared de unos cuatro metros, Paulino bajaba delante mío y desde arriba fui testigo de su caída. La presa que agarraba se le vino encima y cayo de pie a una primera repisa y de espaldas al suelo donde una serie de arboles y la mochila le protegieron de un buen golpe. Menudo susto…en décimas de segundo.

En el ullastre solitario asistimos sorprendidos a una rebelión a bordo. La disputa, con sables y palabras, navajazos de frente, fue por la comida. “Comida ahora” “Comida después”. Había gente que quería comer porque entre otras cosas…..había merendado muy poco. Yo, con buen criterio y una lógica aplastante, indique que era muy pronto para comer, eran las 12:30 y nos quedaba la subida a la Moleta de Cal Reis. Nadie querría luego subirla con la barriga llena y harían lo posible para evitar la subida. Sugerí que parábamos el tiempo necesario y que se comiera algo, fruta, barritas, lo que fuera, pero entendía que no había que parar allí a comer. El silencio se podía cortar con cuchillo jamonero, la tensión se palpaba en el ambiente, el miedo impregnaba mis ojos…viendo que el suyo destilaba odio y animadversión. Que momento mas delicado. Los cimientos del grupo se tambalearon, eso de “grupo diverso y disperso pero bien avenido” estaba a punto de perder su último adjetivo. Las treguas aceptadas en su día por las diferentes familias estuvieron a punto de saltar por los aires, los celos les reconcomían y nadie ponía paz y orden en ese momento. Se amenazo incluso con una moción de censura. Sinceramente echábamos de menos a Manel y su “Vamonos que va a llover” o “Bajamos ya que viene la niebla”. Nadie decía nada, nadie calmaba los ánimos……y a mi me pitaban los oídos. Bajo un silencio descorazonador y también muy agradable, llegamos a la cima de la Moleta donde disfrutamos de unas vistas increíbles y una comida merecida. Que razón tenía….y así, a cuentagotas, me lo hicieron saber…¿todos?….no, todos no.

Decidimos descender de la Moleta directamente al Nus de sa Corbata. Superamos una canal entretenida, único acceso disponible al plano inferior y tras bordear la siguiente cota, allí apareció ante nuestra vista, con su chiringuito y todo. Como un deseo inconfesable, alegría indescriptible del excursionista, cerramos la circular justo, justo, encima del bar. Lo celebramos brindando con una cerveza en la terracita, muy recomendable y con una segunda en Can Gallet. Jornada de reflexión….utilizada a conciencia mientras Paulino ya pensaba en su aventura del día siguiente, la madre de todas las……..locuras. Seguro que lo habrá disfrutado, ya nos lo contara…………..

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Jornada de reflexión…………..

 

Fotos de Melga, nocturnas del viernes

Salida que quedaba pendiente del curso de fotografía de sa mancomunidad des Pla
Salida que quedaba pendiente del curso de fotografía de sa mancomunidad des Pla

4 comentarios sobre “Cingle des Niu des Voltor i Moleta de Cal Reis

  1. Joder y yo me lo perdí, pero bueno la tengo pendiente en mi lista de futuribles. Ahora me toca ver las fotos que si son como la de portada tienen que ser la leche. Nos vemos en próximas salidas cabretas

  2. Es lunes por la tarde y todavía no me he recuperado de la experiencia de este fin de semana. Estoy como en una nube….pero no la de internet. Continuamente me vienen a la mente imágenes de lo vivido en las dos excursiones que tuve el privilegio de asistir. La del sábado en compañía de Esquirols y la del domingo con el G.E.M.
    En relación con la del sábado decir que tenía muchísimas ganas de volver a un lugar, para mí, mágico y tenebroso . Mágico por la belleza que te envuelve a medida que vas girando la cabeza y te das cuenta de lo que te está rodeando : Torrent de Pareis, Forats Grossos, Pas de N’Alí, Serra de ses farines, Cosconar, Puig Roig, Torrent de Lluch, Tomir, Galileu, Puig de Son Nebot, Torrent des Gorg Blau,…….Uffffff increíble. Tenebroso porque hace tres años tuve una experiencia límite haciendo la misma excursión en solitario y quedarme sin agua, todavía tiemblo al pensarlo.
    Fantástica elección la excursión de este sábado: sólo apta para montañeros avezados como nosostr@s. Enhorabuena a todos los participantes porque dimos la talla…Hasta más ver

  3. Joder Fer con lo bien que escribes y lo que te cuesta últimamente…
    Y no será por falta de tiempo mamonazo…
    Gracias por la excursión, las fotos y la crónica…
    Nos vemos…

    PD. pobres chavales esos con los que te has metido, vaya caña les has dado, entiende que están empezando tío…a veces creo que no tienes corazón…je,je…

  4. Mossèn Bartomeu Guasp i Gelabert glosà aquestes cases: cosconar

    Cúber, Almallutx, Gorg Blau…
    la ruta esdevé suau,
    no reposant fins a Escorca.

    Després la costa envestim,
    explorat l’horror sublim
    del Torrent que s’entreforca.

    Seguint, pel paratge aspriu
    del Puig Roig, el primitiu
    caminet de ferradura,
    nostres ulls va delitar
    el casull de Cosconar
    incrustat en penya pura.

    Portalets i finestrons
    tanques enfonys i auberjons,
    del coval baix la volada,
    i estables, cuina i rebost.

    Treta del forn, en la post
    dava goig la pasterada.

    Totes les coses en derg
    tenia el rústic alberg
    per on l’oratjol corria…

    I jo envegi aquella pau
    tant veïna del cel blau,
    rimada de poesia.

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