Excursiones

Cuculla de Fartaritx por el Pas des Frare y el Cami des Ninot

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Y el sexto día…dejo de llover. La posible llovizna, nubes y claros, meteorología adversa, dio paso a un sábado a ratos soleado, radiante y luminoso, a ratos cubierto, momentos que aprovechaba Manolito, agorero él, para asustarnos sobre la presencia de cúmulos y cumulonimbus, llegando incluso a chispear, escasos segundos, bajando por la pista de Fartàritx des Racó. Temperatura agradable y en época de aplicaciones, sondas digitales, gotas por canalillos donde la espalda pierde su casto nombre y Garmins de colores, termómetro natural de fabricación llosetina, nuestra querida Antonia y sus manos extrañamente calientes, a estas alturas de enero.

Y al sexto día…descansó, comentario irreverente donde los haya, erróneo y contradictorio, porque pito, pito, gorgorito, los ojos de cordero degollado de Miguel, me amenazaban con el cierre temporal de la web sino me ofrecía libremente y sin queja alguna, a plasmar la salida semanal, descripción neutra no femenina, que de todo hay en la viña del señor, vengan o no vengan, de lo acontecido ayer. Así pues, en deferencia al tiempo transcurrido y sin excusa medianamente creíble, asentí con la cabeza, mascullando “puto cabrito”, prometiéndome a mí mismo algo rápido y ligero, dos párrafos y cuatro líneas, pero empiezo a tener la sensación que no solo no se decir que no, sino que tenía los dedos cruzados. Como decíamos ayer, de nuevo en la oficina, nada nuevo bajo el sol, dedo a dedo, aporreando teclas.

Llegados a este punto, sin haber dicho nada y que si quieres arroz Catalina, una duda me asalta y es lógico que la comparta. ¿Debería ceñirme a una crónica tradicional según ejemplos de webs míticas seguidas a escondidas, o a crónicas antaño muy descriptivas de referentes de cabecera? ¿O quizás a esas que dicen pero no dicen, indican pero no indican, muestran pero no muestran?, ¿debería limitarme a contar que estuvimos aquí, fuimos allí, éramos todos los que estábamos pero no estaban todos los que somos y que buenas estaban las galletas con cookies de chocolate, que altruistamente ofrecí a todos mis compañeros? (si Manel, de forma totalmente desinteresada y generosa sin ánimo de recuperar tiempo perdido). ¿Por qué tengo que escribir sobre la excursión si yo quiero escribir sobre Bernar
y su día glorioso? Sin ganas de decepcionar a todos esos puristas que quieren ver escrito en una misma frase vaguada, promontorio y altiplano, rimando con…entusiasmo, compaginaré batallita y Bernar a tiempos iguales, dando a cada uno la importancia merecida. Bernar, rogando que aceptes mis disculpas, imploro tu saber estar y mirar para otro lado, pero es que hacía mucho tiempo que no me reía tanto y no soy lo suficientemente egoísta como para no compartirlo.

La idea semanal empezó en los cafés del jueves, como quien no quiere la cosa y sin tener muy clara la segunda asistencia del año nuevo. Subí la propuesta al chat, ese que lleva un goteo peligroso de salidas tras foto y escasa moderación. Tras algo de movimiento y sugerencias con variantes, se agradeció un silencio profundo y una hora de quedada. 8 de la mañana, el sueño sigue siendo el mismo, hay cosas que nunca cambian, besos y abrazos, preguntas de rigor, saludos entre distintos grupos, chaleco piel de borreguillo y viajes sumamente ecológicos desde Lloseta, seis asistentes, cinco coches. Nunca he entendido eso de no saludarse en el pueblo e ignorarse mutuamente y ser tan afectuosos y cariñosos los sábados por la mañana. No creo que se refieran a eso con lo de “fer poble”, no?. Nueve componentes de cordada tras los minutos de cortesía. Miguel, Manel, Bernar, Juanpe, Luis, Barbara, Mar, Antonia y el que escribe. Gente por Pareis, otros por Valldemossa, algunos en la cama, sol@s o acompañados, pero todos, todos, buena gente……….(Manel, tres votos mas). Ya en la segunda rotonda, la de la carretera de Sineu, un “tontopollas” en grito comedido, a uno que me hizo una pirula, hizo exclamar a Miguel “joder, como lo echaba de menos” “y la música”, mientras Manel, desde el asiento del copiloto negaba con la cabeza, apesadumbrado, muerto de envidia. Seguíamos a Bernar, el “sembraito” que antes de la salida había ojeado el mapa, asegurando “por favoooor, por favor” con ese deje suyo tan carácterístico, que tenía claro donde empezábamos la ruta. Yo había insistido empezar por el camino de las Casas de Ca’n Huguet, por el Cami Vell de Fartàritx, ya que recordaba un empedrado en muy buen estado de conservación, ideal para calentar la rodilla en la primera subida. Dios dispone y Bernar descompone. De la rotonda de salida de Pollença se dirigió, le seguimos, saltándose todas las entradas laterales, hasta la altura del Pi de Son Grua, donde el Cami Vell de Lluc sale a la carretera. Desde allí, volvió, le seguimos, a Pollença para coger la entrada del Pont Roma y siguió paralelo a la carretera hasta que un cul de sac le impidió proseguir su marcha. Menos mal, solo eso nos evitó llegar a Campanet. “Ej que, ej que…” se defendía mientras todos y he dicho todos, tenían su opinión y la expresaban de cual era el camino que debíamos coger. Tras idas y venidas, tramo de tierra del Cami Vell de Lluc incluido, acabamos aparcando los coches enfrente del campo de ovejas que Bernar recordaba. “Mira esa oveja, a esta hora me …….” exclamó ante el asombro y estupefacción del personal. Alguien con buen criterio, indicó que convendría dejar un coche para la vuelta en el Cami Vell de Lluc y hacia allí nos dirigimos Bernar y yo, para alivio de la oveja lanada. A una hora intempestiva empezamos a andar dirección a las Casas de C’an Huguet. Saludamos a los vecinos de la casa de abajo y tras una parada técnica, habitual por estos y otros lares, Bernar se acercó con ganas de entablar una conversación con Antonieta y le preguntó “¿y que tal Jaume?”…, la cara de la susodicha era un poema y el comentario de Manel sobre la neurona aliviada después del abono forestal, todavía más.

Durante la subida me quede muchos ratos solo y abandonado, por lo que si os parece, esta parte, triste y penosa, me la salto porque no recuerdo nada digno de destacar. Comentar, eso sí, la cascada de agua en la pared de enfrente a la altura de los Molins de Llinars y la bruma matinal. La explanada de las Casas de Fartàritx Gran y Fartàritx d’en Roig es espectacular, bubólica y encharcada de agua. Allí comimos y allí recordamos, cariñosamente, en una historia costumbrista a dos voces, ahora tú, ahora yo, a nuestra siempre querida y añorada María, arrancada de la isla por un bombero sin escrúpulos, presa inconsciente de un amor verdadero y primitivo. ¡¡¡Besos pareja!!!.

Tras hacer un primer acopio de fuerzas y ganas, nos dirigimos hacia las fitas que hace un tiempo indicaban la subida hacia el Pas des Frare. Recorrimos toda la zona vallada hasta que detrás de una roca, misteriosamente, el cerramiento desaparecía. La subida es llevadera, señalizada y más o menos limpia. Un par de zonas comprometidas por la roca lisa y mojada hasta que llegas al Paso. Primeras sensaciones fuera de camino en ascenso bastante positivas, disminuyendo considerablemente al no tener ninguna confianza en roca mojada. Fotos en la salida del Paso y mirada hacia arriba buscando la Cuculla. Este tramo lo hice con Juanpe, que ya no se separaría de mis alrededores el resto del día, dándome ánimos, conversación y un buen modelo para alguna que otra foto. Disfrute especialmente de la cima de la Cuculla de Fartàritx. Fotos, risas y una buena bolsa de frutos secos, gentileza del cojo, que la gente devoró en cuestión de minutos. (Sigo en modo altruista on). Mientras llegaba a la cumbre, me perdí el debate sobre la conveniencia de seguir una vez superados sa Moleta y es Moletó, hasta el Puig de Ca de Miner y bajar por el Coll de Fartàritx o acortarla sin hacer la última cima prevista y bajar por el Coll de Miner. Imagino que la conversación fue más o menos así “ Si seguimos hasta el Coll de Fartàritx nos dan las uvas”, “Si, puto cojo, y yo tengo cena” “Si, si, ahora cuando llegue, dientes, solo dientes”. Desconociendo el intercambio de pareceres, agradecí la decisión diciendo en voz alta “que conste que yo no he dicho nada”…angelito.

La bajada hasta el colladito ya me pareció la Escupidera, o sea que había que atarse los machos y tanto lo hice, que acabe ahogándolos en su jugo mientras una vocecilla de mierda retronaba en mi cabeza poco antes de empezar el ascenso a sa Moleta. Disfrutábamos del día, de la temperatura, del momento, de la vista de la cara de las Casas de Miner soleadas, de un sorprendente silencio, cuando de repente, tambores de guerra, música de la escena de la bañera de Hitchcock, susurro metálico de Hopkins en el silencio de los corderos, Paulino cantando cumpleaños feliz, el Camela de Bernar,…..un coche en el Coll de Miner!!!!. “Y ara què putes fem?”. “Vamos por aquí”, “Nooooo, por allí”, “Yo volvería”, “Mirar esas nubes negras amenazantes encima de Llucmajor”, “Manel, cony, que això és molt seriós”. En esa estábamos, cada uno diciendo la suya y la del otro, cuando muy sigilosamente, como esas apariciones no esperadas, un señor de más de mediana edad, pinta de extranjero y hablando en un idioma extranjero, con guantes de marinero amarillos, subía por la ladera a escasos cincuenta metros de donde nos encontrábamos. Tras un pacto de sangre entre los allí presentes, guardada gota a gota en el tupperware de Mar, prometimos no desvelar nunca la conversación, incluso bajo amenazas de tortura y pizzas picantes de Libero, aunque el de sangre de horchata ya deslizó lo de “yo no os conozco y se lo que hicisteis ese día de enero”. Fantasías aparte, ni entendimos a Bernar hablando inglés, ni al alemán hablando inglés, ni a los dos hablando entre ellos y como estábamos muy lejos, tampoco vimos cómo se guiñaron el ojo. Dejando claro que era una propiedad privada nos permitió, muy amablemente, descender hacia la pista asfaltada de Fartàritx des Racó, dejando es Moletó y la pared de pedra en sec, que estaba arreglando, a nuestra izquierda. Este segundo tramo de descenso del día, bastante más complicado que el primero, por un terreno resbaladizo y muy sucio, se me hizo eterno. Parecía un pato, anas clypeata, pato cuchara, anec cullerot, por mi buff colorido y por mi morro resoplón, esperando convertirme en foie en cualquier momento. Nunca había bajado por la pista hacia las casas de Fartàritx des Racó y disfrutaba del momento. Oímos unas voces y pensando que eran cazadores, juntamos el grupo y preparamos nuestro salvoconducto, palabra de la propiedad. Poco antes de llegar a las casas, otra voz, ¿o sería la misma de antes?, salió a nuestro encuentro preguntando si hablábamos deutch, english y si éramos spanish. Una señora de más de mediana edad, muy agradable, nos preguntó si habíamos visto a su marido, nos explicó quién era, que hacía allí, que hacíamos nosotros allí y de donde veníamos. Alguno no llego a asimilar tanta pregunta y cortocircuitó recordando a ese cuñado televisivo. Tras una amable conversación nos despedimos y seguimos la ruta, unos hacia abajo, ella hacia arriba. Comimos en un pequeño roquedal a escasos metros del principio del Cami de Fartàritx del Racó o coloquialmente conocido por el Cami des Ninot. Durante una apacible comida, cada uno la suya, triunfaron escandalosamente mis galletas con cookies de chocolate y la historia fin de fiesta de Bernar fabulando con una visita final de los hijos, cuñados, primos, nietos de la propiedad haciendo las mismas preguntas y comentarios. Después de las risas grupales y de una ovación de todo el respetable puesto en pie, hubiera preferido quedarme a vivir allí para no tener que bajar. Joder con la bajada por el caminito en cuestión. De pato previo, pase directamente a ganso. Hay tramos que el camino está muy deteriorado, por no decir completamente perdido y las rossegueras han hecho acto de presencia dificultando en demasía el descenso. A esas alturas de la película, había dos cosas que no me dolían, la rodilla y un pelo detrás de la oreja. Buena señal. La musculatura había tenido que trabajar y la rodilla había superado con nota la segunda prueba, ni dolía ni se había bloqueado. Cualquier día de estos sigo viniendo.

El día llegaba a su fin, pero no los momentos surrealistas que nos habían acompañado todo el día. Manel jugando a béisbol con una caña mugrienta (mira, como el apodo del pavo del bar) e intentando golpear “bolas” silvestres. Consiguió liar a Bernar y a Juanpe para que hicieran lo mismo y aquello casi acaba como el rosario de la aurora golpeando a diestro y siniestro, de todo menos las bolas. Tras observar con ojitos vidriosos a un macho cabrio, con cuernos pronunciados y mirada sibilina, envidiando el harén del que presumía, llegamos al coche. El lumbreras y yo lo habíamos dejado en la salida a la carretera en vez de haberlo acercado hasta la barrera de es Pujols. Al llegar a la carretera, la guardia civil nos obliga a mantenernos allí hasta que aparezca la moto escoba ya que en pocos segundos pasara por allí la serpiente multicolor, de la Challenge de Mallorca. Momento de emoción, groupies alborozadas, nuestro ciclista particular no sabía dónde meterse y eso que había olvidado el móvil en casa esa mañana. Momento lamentable del grupo diverso, disperso, pero bien avenido. Gritos de “Leeeejarreta”, “Innnnndurain”, “Delgaaaaado”, hasta Luis soltó un “Vaaaamos Poulidor”. Tras el pelotón y unos minutos sin aparecer ni el apuntador, Bernar nos llevó a mí y tres más hasta donde estaba mi coche. Volvió a por los demás y debió ver como algún ciclista, motos, coches y ambulancia le venía de frente. No nos contó nada al respecto. Tras un pequeño atasco en la rotonda de entrada, acabamos brindando con una cerveza y cafés con leche en el bar de……..Pollença. Para no variar, hubo discusión si dentro o fuera y tras el ataque feroz de Bárbara, defensora de las causas perdidas, recordé que en mi última visita al local en cuestión, no me levanté de mi silla en la terraza, separando vilmente el grupo. “Como el grupo ya está separado, necesitas hacer amigos” pensé y raudo y veloz ocupé mi sitio preferencial debajo de un televisor, donde en horario infantil, un paisano pasaba una maquina trilladora por encima de un señor que dormía plácidamente en la campiña y tras reventarle las tripas, la sangre teñía de color rojo carmesí la ruta de hoy.

Os dejo con mis fotos

Y sigue siendo el rey……

Las fotos de Melga

Maese Fernando captando una de las panoramicas del día

6 Comentarios

  • melga

    Ya se necesitaba una de estas cronicas mordaces de nuestro Bequer particular, me alegro de que vuelvas al redil des este grupo de pisapiedras. Hasta la proxima y prometo no `presionarte mas, bueno mas no pero si igual 😉

  • Mar

    Lo que yo decía,una crónica perfecta para irme a dormir…después de un par de cabezadas he conseguido terminarla y he llegado a la conclusión de que es fantástica.
    Que bueno tenerte de vuelta Fer.Que grande emoción volver a vernos a “casi todos” juntos.

  • ARNAU

    Me alegro que os reencontrarais en vuestros mejores momentos, yo soy un añadido que de vez en cuando disfruto de vuestra compañía, gracias, y quiero felicitar especialmente a Fernando por su completo regreso, no solo por sus andares sino también por sus crónicas, estupendas.
    Un abrazo a todas/os.

  • Bàrbara

    Bon dia caminaires, gran crònica Fernando, com sempre unes paraules acertades on el record del moment ens treu una rialla.
    I com sempre donar les gràcies els fotògrfs.

    Una forta abraçada. bsssss

  • Antonia

    Com sempre en primer lloc… GRÀCIES,gràcies per l’excursió, els moments, les rialles, el companyarisme… un dissabte de luxe, retrobar companys, noves vivències, bon temps, sense fred, ni vent, ni aigua, i sol…. que més es pot demanar…

    Fer… con sempre una bona i gran crònica… i com no…en Miquelet i en Fer dos grans cracks de les fotos…

    GRÀCIES… desitjant tornar a repetir.

  • paulino

    Por fin !!!!!!! El Presidente ha vuelto !!!!!. Ahora se abren algunas incógnitas muy interesantes….¿ Cómo reaccionará el ” añadido” ante su nuevo papel de secundario….” ¿El nervioso” volverá a ser su centro de atención?, ¿ Quién decidirá las rutas de lo sábados?…….Muchas preguntas que se desvelarán muy pronto.

    Una de las mejores noticias de este 2017 es que Fernando ha vuelto….¡ Que Dios nos coja confesados!.
    Ahhhhhh la excursión muy chula…Fotazas mestre….y todo eso…..

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