Excursiones

De Bunyola a Sóller per la Comuna, Alfàbia i el Camí dels Alous

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Por aquí estamos de nuevo y en esta ocasión, por inesperado, muy a mi pesar. Se había entrado en una dinámica muy positiva, donde gente de toda índole se atrevía con esto de dar patadas al diccionario y juntar letras a diestro y siniestro. Pero hete aquí que, tras la experiencia individual y un proceso de convencimiento personal, se dan cuenta que esto de plasmar en el papel las sensaciones vividas es laborioso, lleva tiempo y apenas conlleva reconocimiento grupal, ya que la mayoría de los mortales compañeros se escudan en problemas de contraseñas o en inutilidad tecnológica, para justificar su absentismo y así vamos, que la proporción entre la asistencia a las excursiones y la participación posterior, arroja resultados irrisorios y altamente reprochables. Que decir de los que no se han desvirgado todavía en esto de contar cuentos e inventar historias……, al menos siempre les quedara leerlas,….. Menos mal que este comportamiento insolidario, a algunos, nos da igual y de vez en cuando, podemos utilizar esta tribuna imaginaria para dar visibilidad a semejante despropósito y quejarnos de todo, como indignados que somos….que soy. Dicho esto, siempre nos quedaran las risas de las pateadas, los comentarios en la página, las entradas individuales del Facebook y el humor irónico y mordaz de algún que otro ejemplar. Mientras transitamos por este mundo de tinieblas, lleno de claroscuros de colaboración y penumbra participativa, agradecer a esos mirlos blancos que aparecen por generación espontánea y se lanzan al vacío literario, escribiendo sin apenas dudar, cuando así se les requiere, la crónica de la jornada. Sirva también esto último, para aquellos que complementan la idea original con comentarios descriptivos, frescos y productivos…para alegría y regocijo de todos.

Se habrá entendido, una vez superado este párrafo farragoso, que nadie y digo nadie, de los nuevos, de los menos asiduos, de los que nunca antes han tenido la mas mínima inquietud de escribir cuatro líneas…..”¿y como será eso…?”, “¿y la sensación de aporrear el teclado dedo a dedo…..?” , “¿dañare irreversiblemente las yemas de mis dedos?”, “¿desaparecerán mis huellas dactilares?”, “¿seguiré mirándome igual en el espejo?”……….lo ha querido intentar. Fue plantear la pregunta típica de cada fin de excursión, (últimamente se empieza a tantear ya en cualquier momento de esta), “¿quién escribe hoy…?” y al mismo tiempo helarse la sangre de los allí presentes, observar miradas huidizas hacía cualquier lado y escuchar el silencio sin murmullos perceptibles, excepto a tres parejas alemanas de mediana edad que vociferaban alegres en su peculiar idioma. Cinco y algo de la tarde, “viajeros al tren”, ruido desagradable de la bocina del revisor, traqueteo del tren de Sóller y misteriosamente……ya nadie recordaba haber escuchado ninguna pregunta. Tras relajar las rígidas facciones y suavizar las venas del cuello, quién mas quien menos, reía del olor a sobaquina del compañero de al lado, en un vagón lleno y con las ventanas cerradas.

Llevaba mucho tiempo queriendo hacer algo por la cara norte de la Serra de Alfabia desde o hacía Sóller. Si no lo había preparado con anterioridad, era por algún que otro problema de paso por la zona y la posibilidad de que fuéramos un grupo concurrido. Observando un track en Wikiloc de Coanegra, (mil gracias por ello), enseguida me convencí que era la opción acertada. Mataba varios pájaros de un tiro, una ruta larga y entretenida, travesía pura y dura, desnivel positivo a tener en cuenta, bosques, senderos, caminos empedrados antiquísimos, cimas y un sinfín de parajes mas a tener en cuenta, nos llevarían desde Bunyola a Sóller a través de la Comuna, Alfabia y se alcanzaría el pueblo del valle por el Camí de la Serra o dels Alous. Propuesta intachable. Para seguir con la tradición y que todo el mundo pudiera decir la suya, sugerimos dos opciones mas, pero la suerte estaba echada y en las votaciones no hubo color a pesar de la jornada de reflexión.

A pesar de que hubo alguna que voto en el foro y otra que se decantó por esta opción en el chat y que no aparecieron posteriormente, unos cuantos valientes o descerebrados, nos juntamos en Consell a eso de las 8, desafiando las previsiones mas tremebundas que anunciaban que al menos a primera hora nos mojaríamos. Decir que la del foro tenía una buena excusa para no acudir a la cita y que no cayó ni una gota en toda la larga travesía. Aparcamos los coches al lado de la estación de tren de Bunyola y diez homeless comentábamos la jugada. Mención especial al salsero mayor del reino, al bachatero del ritmo endiablado, por su asistencia a pesar de sus reticencias a primera hora. Que decir de Evelin y su, casi, un año desaparecida en combate “residencial”, Teresa y su escaqueo sabatino de la finca, tras un viernes agitado y la feliz pareja de Consell una vez celebrado su aniversario de boda. De los demás asistentes, yo incluido, mejor no decir nada y correr un velo, de esos tupidos.

Carreró de la Comuna, Camí des Grau, cielos muy nubosos, humedad superlativa. Merienda poco antes de llegar al Coll des Picó. Vistas increíbles cuando las lazadas del sendero nos dejan en el otro lado del valle y por primera vez ,observamos el Valle de Orient en todo su esplendor. Salimos a la carretera a la altura del Coll de Honor y reducimos, gracias a Andreu y sus séptimo sentido caprino, al mínimo los metros de asfalto al ir paralelos por las vaguadas interiores. Subida clásica a la parte Sur de la Serra de Alfabia desde Orient por el Coll des Vent y el Coll de Ses Comes. Después del tute que ya llevábamos en las piernas, el cansancio se hace notar y quién mas quién menos lo refleja en las caras. Cada uno a su ritmo y alguna, empujada por los demás, vamos ascendiendo dirección a las antenas. A esas alturas de la película habíamos perdido de vista a Andreu y a Bernar, que le seguía a rueda. Paulino ralentizo la marcha y en un gesto generoso, cargo con la mochila de Evelin, que en ese momento de la jornada andaba algo desfondada, no solo por el tiempo transcurrido desde su última asistencia, sino porque coincidía con la parte mas dura del ascenso y el sendero tiraba irremisiblemente hacia arriba.

Llegamos a la altura de las antenas y como siempre, el viento soplaba con fuerza allí arriba, por lo que hubo que abrigarse a conciencia mientras algunos ya empezábamos a salivar con la hora de la comida. Descendimos la pista asfaltada hasta que a la altura de las Casas de la Serra, nos desviamos a mano derecha y las bordeamos con la intención de buscar el Cami dels Alous o de la Serra y su descenso a Sóller. Comimos en un recoveco del camino empedrado bajo un sol resplandeciente. Mientras yo degustaba mi ensalada de pasta con verduras y no probaba, ni por asomo, el chocolate que me ofrecían ni el exquisito orujo artesano, Evelin vendaba el tobillo dolorido de Cati. Lo había doblado poco antes y el posible esguince inflaba las articulaciones. Impagable el lugar elegido para comer y el silencio reparador que amenizaba esos momentos. Una vez saciados y contentos decidimos proseguir la marcha. A las cinco de la tarde debíamos estar sentados en uno de los vagones del tren de Sóller y desconociendo exactamente el estado del tobillo de Cati y como le afectaría en el descenso, no convenía demorarnos en demasía. Hicimos bien, porque como mas adelante escribiré hubo un nuevo herido que requirió de atención médica en la bajada. Rozamos la tragedia, dos accidentados de diez era un porcentaje demasiado alto que no nos podíamos permitir, según nuestro ratio de seguridad y casi nos obliga a abortar la excursión, poco antes de llegar a su fin y dar la vuelta….. No quiero llegar a Sóller sin hacer mención del espectacular Camí dels Alous, sencillamente espectacular. Hasta los momentos que desaparece escondido entre la maleza y los años de desuso tiene su encanto, para aparecer de nuevo, como Ses Ufanes, con sus redondeadas piedras caprichosamente colocadas. Sinceramente, lo disfruté de principio a fin, en la parte alta y cuando transita dentro del bosque. Las vistas continuas del valle son brutales, Sóller, el Port de Sóller, Fornalutx, Biniaraix………..Mientras íbamos bajando a un ritmo menor, pendientes de Cati, que descendía sin aparente problema mientras la procesión y el dolor iban por dentro, Andreu y Bernar subían a Es Castellot para disfrutar de las vistas. Media hora antes de entrar triunfales en las calles de Sóller la que dio la señal de alarma fue la rodilla de Evelin. Contradiciendo el refrán de “en casa del herrero cuchillo de palo”, nuestra amiga se hizo un remiendo puntual, con alguna que otra venda y mucha maña, que le sirvió para poder proseguir la marcha.

Poco antes de llegar al cruce del sendero con la pista asfaltada, Llorenç y yo asistimos al momento peligrosamente divertido del día. Creo que Bernar no piensa lo mismo……..El descendía tranquilamente el caminito empedrado, zigzagueando entre casas de aperos y alguna que otra barraca, cuando llevábamos rato escuchando los ladridos impertinentes de un perro. Llorenç iba detrás de él a cierta distancia junto a mi. Al sortear a su izquierda un pequeño chaflán del camino y agacharse un poco para superar un par de ramas, se encontró de bruces a la altura de su cara, con dos perros inmensos corriendo hacia él. El mundo se paro en ese instante y la instantánea o la cámara lenta del acontecimiento daba miedo. Bernar giró su cara hacia nosotros, mezcla de desesperación y angustia, mientras el terror quedo petrificado en su rostro a medida que agitaba sus brazos con grandes aspavientos, protegiéndose. Nosotros, a una cierta distancia de seguridad hicimos, creo, exactamente lo mismo, con la única diferencia de mirar atrás, sino mantener la mirada fija delante, con la intención de ver a nuestro amigo por última vez antes de que el ataque le desfigurase la sonrisa burlona. Fueron escasos segundos, pero pensamos que lo habíamos perdido definitivamente. Cuando observamos que el perro se quedó detrás de la rejilla y Bernar seguía ahí, inamovible, sano y salvo, espeluznantemente impasible…..el susto dio paso a una risa descontrolada y no pudimos parar de llorar de risa comentando la escena. “Es que, es que…es que….con el sol en los ojos no he visto la rejilla……….” se justificaba todavía apesadumbrado. Ahí había solo un perro y el en sus lamentos, juraba y perjuraba que había visto dos. “¿Y si el segundo ha ido a buscar una salida y nos espera mas abajo?” balbuceaba preguntando, en una mezcla histérica de “su puta madre que susto” y “ahí me hubiera gustado veros a vosotros, cabritos”. Por arte de magia y sin mas publicidad, Bernar desapareció de la cabeza del grupito y se fue acomodando hacia la mitad de este. Evelin llegaba al final de la ruta sin mochila (Paulino’s detalle, de nuevo), apoyada en la de Miguel y casi a la pata coja. Callejeamos un poquillo por las calles de Sóller y llegamos a la estación. El primero de nosotros se acercó a la ventanilla a pedir “un Sóller-Bunyola” “si, solo ida” y tras contestar educadamente a las preguntas del vendedor sobre semejante petición (Nota del autor: ¿¿¿????), acabamos pagando 3€ por el trayecto. Os aconsejo visualizar el ticket de viaje que encontrareis al final de mi galería. Impagable documento. Nos dio tiempo a tomar una Estrella en la terraza de al lado de las vías del tren, mientras los mas precavidos se sentaban en el vagón y nos guardaban sitio. Buena decisión ya que poco a poco, de forma casi imperceptible, los vagones se fueron llenando de turistas felices y contentos tras disfrutar de nuestras maravillas isleñas. Yo y alguna que otra alma caritativa nos cambiamos la camiseta (como hacemos siempre), por comodidad, higiene y en este caso concreto, por educación y saber estar. Cruzar los túneles hasta Bunyola con ese olor que desprenden las prendas montañeras tras sudar 19 kilómetros, es un atentado a nosotros mismos, a los pobres turistas que nos visitan año a año y a cualquier norma de convivencia humanamente entendible. Tras disfrutar de los momentos previos a la salida del tren con un par de fotos y unos alemanes de mediana edad “graciosillos”, este salió unos minutos tarde. Transitábamos alegremente con nuestras ventanillas abiertas y caras que reflejaban claramente el cansancio, cuando el revisor nos pidió amablemente si podíamos cerrarlas. Alguien por ahí atrás se había quejado de frío. Yo, que soy una persona tranquila, reposada, difícilmente irascible y muy empática, protesté, amablemente, en voz alta, consiguiendo que el revisor me diera la razón. Nosotros íbamos en manga corta, mangas de camiseta y algún@ todavía desprendía un olor difícilmente digerible. Era mas lógico que el que protestaba se abrigará un poco y siguiera respirando felizmente, en vez de sudar la gota gorda y tener que taparse la nariz hasta Bunyola, añadiendo que nadie sabía, en ese momento, hasta cuando duraría esa tortura psicológica, desconociendo donde nos íbamos a apear. Menudas caras de felicidad aparecieron en el rostro de nuestros “rosaditos” visitantes cuando nos vieron desaparecer, sin volver la vista atrás, en la estación de Bunyola.

Como hasta el mejor escribano echa un borrón, reconocer que he olvidado completamente un par de salidas, mordaces e irónicas, de nuestro artista del humor inteligente, nuestro Bernar favorito.

Os dejo con mis fotos del día

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Y es que son como niños…..duendes de los bosques de cuentos

 

ET del blue time ataca de nuevo
Las Fotos de Andreu ———— ET del blue time ataca de nuevo

Entrando en el bosque tenebroso
 Las Fotos de melga ————– Entrando en el bosque tenebroso

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7 Comentarios

  • paulino

    Ha sido una de las excursiones de las que me he llevado una grata sorpresa. Larga, exigente, con subidas y bajadas que engañaban y con un final de etapa llegando a Sóller espectacular. Como no había transitado por esa parte de la Serra de Alfabia pude disfrutar de un nuevo punto de vista de la localidad y sus alrededores. Preocupación y dudas por el estado físico de algunos de los integrantes del grupo que no fue a más ya que llegamos con casi 20 minutos de antelación a la salida del tren.
    El regreso a Bunyola a bordo del ferrocarril fue muy muy chulo. Ya sólo nos queda utilizar avioneta y helicóptero.
    Lo dicho una excursión preciosa

  • Antoni Cifre Bestard

    Buena crónica y estupenda vuelta sabatina que voy a guardar para realizar más adelante.Un matiz comprar un bote de desodorante para estas pateadas tan largas y así Fer no te enfadarás con el personal.Por cierto Paulino lo de la avioneta o helicóptero ya lo tenemos apalabrado con nuestra amiga Catalina.

  • AndreuQ

    Estoy completamente de acuerdo con los dos primeros párrafos de la crónica. Sólo te ha faltado añadir que hay quien además les gusta salir mucho en las fotos.

    La excursión creo que nos ha encantado a tod@s ya que el “camí dels Alous” ha sido novedoso para tod@s nosotr@s y el trazado del recorrido, la exigencia y la vuelta el tren con billete escolar no es pagado. Hasta la climatología estuvo de nuestro lado.

    He quedado sorprendido del comentario que me precede. Me pregunto si alguien ha suplantado su identidad.

    Espero que nuestras féminas se recuperen y el sábado puedan patear de nuevo los caminos de nuestra Serra.

  • Cati

    En primer lugar quiero decir a Fernando que no se porque quiere que otros hagan la crónica con lo bien que se le da escribir. La excursión, aunque un poco larga me encantó ya que me gusta mucho caminar por el bosque, las vistas del valle d’orient impresionantes y la subida hasta las antenas un poco durilla,pero bien.De la bajada hasta Sóller poco puedo decir porque aunque las vistas eran muy bonitas yo las disfruté poco. El domingo `por la mañana tuve que ir a urgencias y me han escayolado el tobillo así que ahora estoy castigada a no caminar. Un beso para todos y hasta pronto.

  • Teresa

    Completamente de acuerdo con Cati con las fantásticas crónicas de Fernando!

    Sólo un apunte sobre el perro que “atacó” a Bernar: Andreu lo hizo huir en cuanto se acercó; es el “encantador de perros”.

    La excursión me ha encantado! Me lo he pasado genial, aunque haya sido durilla para mi. Las fotos son un puntazo por la niebla y la magia especial de toda la zona. Hay un par que me gustan mucho, pero la 96 de Melga es una pasada!

    A las lesionadas un abrazo muy fuerte y ánimos!!!

  • melga

    Que decir tiene de que el maestro Fer ( Shakespeare) disfruta escribiendo y rememorando el día desde este púlpito digital ( es que Fer aunque lo disimule iba para cura ) y aunque de vez en cuando escriba la crónica otro de los integrantes de este singular grupo de montañeros que disfrutan por igual medida de una pateada, una buena birra y del buen yantar, hay que valorar sus escritos ya que tiene mas de un millón de seguidores en la red 😉 fer eres grande escribiendo.
    De la pateada del sábado poco puedo decir que no se haya dicho ya, solo decir que me encanto y la única pega fue las lesiones de nuestras dos compañeras de excursión y el colofon fue genial, eso de volver en el tren que hacia ya muchos años que no subía fue espectacular.

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