Excursiones

De procesión por el Puig des Grau, Caragoler des Guix y C’an Gallet…..

Impactos: 27

Empezamos la crónica semanal una vez Miguel ha colgado la suya para que no se excuse en el “no tengo nada nuevo que añadir” y evite ejercitar eso tan gratificante de poner orden y concierto a las sensaciones vividas. Luego comentaremos su crónica pero ya os digo que se me ha adelantado con un par de cosas, como la de leer la Wikipedia y…..no contar quien se dio de bruces contra el suelo cuando iba solo acompañado de féminas mientras el resto de los hombres transitábamos alegremente unos cientos de metros más adelante.

Teniendo presente la reducida asistencia que se esperaba para este sábado, quien más quien menos tenía compromisos ineludibles, hacer panades, comidas familiares, fiestas sociales, promesas de penitencia, viajes programados….., se decidió unitariamente cambiar el día semanal del paseo y salir el viernes de procesión montañera para disfrutar, en silencio, de la Tramuntana nuestra.

La opción elegida, para regocijo de los presentes, era una excursión repetida para algunos pero sugerida por su proximidad a casa y no tener que conducir demasiados kilómetros, por sus vistas espectaculares al lugar de peregrinación ancestral de la isla y porque siempre atentos a las necesidades del grupo, diverso y disperso, sabía que la gente disfrutaría de un auténtico rompe piernas, de un vaivén de emociones, ahora sube, ahora baja, ahora vuelve a subir. Como veremos posteriormente, hubo gente que lo malinterpretó y directamente cogieron el camino de en medio,….se dejaron caer.

Puig des Grau y las dos cimas del Caragoler des Guix……………

Salimos del área recreativa de Caimari diez caperutxes con mochilas pesadas y un sol que ya brillaba sobre nuestras cabezas a primera hora. Cada uno con su penitencia. Por primera vez acompañaba a su madre Evelin, Ivan, vete tu a saber si para cerciorarse de la veracidad de las excursiones de ese grupo raro como contaba su madre, o medio obligado por ella para protegerla de los peligros de la montaña y……..los montañeros. Rápidamente abandonamos el Cami Vell de Lluc a Caimari para desviarnos a mano izquierda, dirección al Torrente de sa Coveta Negra y el Pas de n’Arbona. Con la impaciencia de quien observa el Puig des Grau ahí a su alcance, abandonamos el sendero y nos dedicamos a complicarnos la vida, cada uno la suya y por distintos sitios, de una manera innecesaria. Trepadas por aquí, arrastrándose por allá para pasar entre ramas bajas, estiradas de carritx para salir de atolladeros imposibles. Tras unos minutos, largos, muy largos, llegamos a la piedra de referencia que indica la subida al Puig. Con ya algún arañazo en los brazos contemplamos con una mueca de “ya nos vale” el senderillo, límpio y marcado, que llegaba hasta allí, suponemos que desde donde lo habíamos abandonado. Trepadas varias y ascenso continuo, con unas vistas increíbles, hasta la antecima del Puig donde medio desayunando nos esperaban los que se habían adelantado y…..no hacen fotos. Merienda en la cima y primer momento de batallitas buscando la ubicación exacta de la Criança de dalt. Ahí en el Puig des Grau, un par de penitentes, nos tuvimos que poner cremita antiinflamatoria debido a sendos golpes en las rodillas de rocas asesinas. Siguiente objetivo del día, el Caragoler des Guix y su cima secundaria. Llegamos relativamente rápido y lo hubiéramos hecho incluso antes, si no nos hubiéramos entretenido haciendo fotos en un peñasco con agujero natural e investigando una posible canal de bajada. Esta canal de bajada se convertiría posteriormente en una de las protagonistas del día. Fotos al Monasterio de Lluc y al Coll de sa Bataia desde el colladito entre las dos cimas y último esfuerzo para llegar a la cima principal. Este tramo es brutal por lo que respecta al tipo de roca, formando figuras muy curiosas. Si no vas con mucho cuidado, te puedes hacer a ti mismo y por el morro, un peeling salvaje o cortarte en rodajitas. La verdad es que es digno de ver y disfrutar.

He olvidado comentar que al principio de la subida al Puig des Grau, se oyó algo así como “el último…..” y enseguida, al unísono se cambio por “el primero arriba paga las cervezas”. Quedaba claro que arriba, era arriba, el punto más alto de la jornada. A todo el mundo se le debió olvidar excepto a Andreu que cuando Jaume estaba apunto de coronar, le cogió del brazo y le dijo que le indicara a Paulino que en la cima había un libro de visitas para escribir, que se acercara a verlo. El jolgorio fue general, Paulino llegó el primero a la cumbre y gano el premio, pagar las cervezas!!!. Ya en ese momento había un run run en el grupo sobre la bajada y por donde. Por la hora que era, la idea era alargar la excursión y en vez de bajar por la cara que da al Cami Vell de Lluc a Caimari, se sugería bajar por la cara del Coll de sa Bataia e ir a tomar unas cervezas a nuestro sitio de peregrinación, C’an Gallet. Aquí es donde toma protagonismo la canal antes mencionada. No la teníamos documentada y nadie de nosotros había bajado previamente por allí. Parecía a simple vista que descendía bastante pero no sabíamos si a alguna altura nos encontraríamos con algún destrepe imposible. La idea de las cervezas en C’an Gallet nubló el sentido común de algún@ y para allá que nos fuimos. En fila de a uno fuimos bajando, primero por una canal estrecha y vertical de piedra y roca y luego ya mucho más ancha, de carritx y tierra. En el descenso hubó un par de “ayyy, aggggg” culo al suelo y caída hasta que en una de las veces el “ayyyy” fue continuo y profundo. María había metido el dedo del disparo, dedo corazón para los profanos, debajo de una roca que tras moverla salió disparada y lo golpeó. Primeras curas de Evelin con el botiquín propio, el de Paulino y el agua oxigenada en botellitas mini dosis de Andreu. Miguel, que no da puntadas sin hilo, pensó en su día que era buena idea invitar a nuestro grupo, diverso y disperso, a una enfermera y a las pruebas me remito, que la clavó. A ver si invitamos ahora a un cardiólogo, a u n traumatólogo y a un economista para la declaración del IRPF.

Conseguimos perder mucha altura pero aún nos quedaban unos ciento cincuenta metros de desnivel para llegar a buen puerto. Cuando empezamos a llanear por un bosquecillo, sucio no, lo siguiente, teníamos claro que la idea era evitar bajar en línea recta al camino de Comafreda y tener que pasar por el peaje. Por ahorrarnos unos euros y la dignidad del caminante, nos dejamos brazos, piernas e incluso cabeza por el caos de ramas y ramas y más ramas a distintas alturas del bosque encantado…..de habernos conocido porque nos masacró. Santi iba diciendo “que asco” refiriéndose a semejante momento. Cuando no te agachabas o reptabas convirtiendo la osadía en un auténtico rompe espaldas, te clavabas algo o misteriosamente aparecían trozos de rama dentro de tus pantalones. Tras una media hora de descenso eterno, llegamos a tierra firme, pista, asfalto, puente de Comafreda y C’an Gallet. Paulino, como buen anfitrión pagador, pidió una caja de cervezas pero le dijeron que en esta ocasión tenía que ser algo distinto………y nos sacaron, por barba, botellas de 660ml 0 66cl, un botellón!!!. En la terraza degustamos la cerveza y nuestra comida, que amablemente nos permitieron. Café y orujo, varios, muchos…….incluso hubo gente que se atrevió a beber…..coca cola.

Con muchas risas y pocas ganas, empezamos el trayecto de vuelta, de C’an Gallet al área recreativa de Caimari por el Cami Vell de Lluc a Caimari. Al pasar por el Bar del Coll de sa Bataia, alguien dijo (Evelin) un orujo, que si, que no, que si y en un plis plas ocho estábamos en la barra de la terraza pidiendo tres orujos y cinco hierbas. Fíjate como iba la gente que después de muchos años y por primera vez, me pareció que el dueño del bar intento ser amable y hasta se le adivinó una mueca con media sonrisa. Seguro que por la noche le habrán enyesado la mandíbula. Desde allí hasta los coches no hubo mucho mas, calor, risas y Miguel que le dio por volar unos metros en compañía femenina. Como mandan los cánones y nuestros estatutos, cuando acabamos la excursión nos paramos, en esta ocasión en el Bar de Oli Caimari, para brindar por una jornada divertida y sin sobresaltos….aunque alguno, inconsciente, se atreviera a beber coca cola.

CIMG0160

4 Comentarios

  • Melga

    Estupenda crónica y las fotos las dejo para cuando vuelva de Inca ya que tengo una cita con una secta adoradora de la naturaleza y por que no decirlo algo dada a la bebida y la buena vida.

  • AndreuQ

    Muy buena crónica pero te rectifico en lo de la ‘trampa’ a Paulino: lo de buscar un libro para hacerle llegar el primero a la cima fue idea propia de Jaume, yo lo único que hice fue parar a los dos que iban junto a mí (el propio Jaume y mi hijo), el resto corrió a cuenta del más rápido e inocente del día mi GRAN AMIGO Paulino 😉

  • evelin

    Fernando tus cronicas son muy buenas,abu no te pongas celoso heyyyy que las tuyas tambien lo son.
    Quien sera el proximo inocente que pague las cerveza el proximo sabado?

  • paulino

    Como siempre Fernado, una crónica impresionante y unas fotos espectaculares. La verdad es que ha sido una de las excursiones más divertidas, no se si por la cantidad de alcohol en sangre que llego a circular entre nosotros . No todos claro, los cocacoleros evidentemente , ni lo probaron . Fíjate en las 3 fotos de grupo la alegría que Andreu refleja en las mismas. Es que es lo que tiene la cafeína ….

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.