De Sa Calobra al Puig Roig, ida y vuelta (0 – 1003m -0) por los Pasos de ses Piquetes, Pas des Pi y Pas de n’Ali

De Sa Calobra al Puig Roig, ida y vuelta (0 – 1003m -0) por los Pasos de ses Piquetes, Pas des Pi y Pas de n’Ali

Hits: 7

Hay veces que es necesario ordenar los distintos recuerdos que pululan por la cabeza, antes de lanzarse al ruedo e ir dando bandazos de aquí para allá con ideas varias y deslavazadas. Es eso de tener un inicio, un argumento, el desenlace y un final mas o menos perfilado para evitar idas y venidas. Bueno, pues eso que resulta muy académico y lógico así explicado,….es lo que todavía no tengo claro y ajeno a modelos concretos, los dedos empiezan a aporrear el teclado, perpetrando desatinos varios. Cientos de imágenes pasan a toda velocidad entre ojo y ojo y aún bizqueando no alcanzo a verlas con nitidez. No recuerdo si ese claro oscuro es de primera hora, si aquellas sombras reflejadas en la luminosidad de Pareis eran por la tarde o si lo de ver un par de personajes, tiritando en el agua de cuerpo entero, sucedió de verdad o es producto de una imaginación desbocada, perjudicada y curiosamente trasnochada. Son casi las dos y media de la mañana y el subidón adrenalítico no tiene visos de irse a dormir…conmigo. Parece un viaje astral, ha abandonado mi cuerpo y vuela por la habitación golpeándose con todo lo que, a diferencia de su estado, no se mueve. Va a su aire, levitando entre suelo y techo, rebotando una y mil veces, dibujando piquetas por las paredes y .…..autografiándolas. “¡Vuelve!” musito entre bostezo y bostezo, sujetando inconscientemente los párpados, con la mirada perdida entre las últimas fotos vistas. “Ni puñetero caso” mascullo levemente, escapando de ese duermevelas inquietante, entrando en un sueño prof…un…….d………o.

Abro un ojo, lo intento con el otro, parece que todo ha vuelto a su cauce y la rutina semanal se apodera de mi. Sería así, sin mas, todo en orden, todo en su sitio…..sino fuera por esa medio sonrisa de felicidad exhausta que acompaña mi despertar. Me miro los brazos, “guarida de los gatos” pienso para mis adentros, carritx y alergia, combinación peligrosísima,  preferible evitar. “El gato es mío y araña cuando quiere, sin apenas ronronear” frase que repito compulsivamente “porque…preguntarme, me preguntaran”.

“Ordenamos las ideas, catalogamos los recuerdos, archivamos imágenes y le damos forma a esto…….” , me apremio sutilmente, mientras obligado por mi rutina actual, desayuno muesli con frutas y escucho música tumbado en el tejado.

Conviene recapitular los últimos acontecimientos, el tiempo pasa, las sensaciones vuelan y cuando quieres darte cuenta, recapacitar sentado en una piedra del camino, el olvido lo cubre todo enmarañando enfoques y encuadres y apenas una pequeña reminiscencia es la huella inmemorial de un momento vivido. Es justo y necesario recordar que un lumbreras iluminado, campea por ahí soltando retos a diestro y siniestro. Y el hechicero de aventuras increíbles consigue, para mas inri, que otros, no menos iluminados, le sigan en sus locuras mundanas cual vida de Brian. Del creador de “Travessa tramuntanera del Faro Formentor a los tres faros de la Dragonera”, del “GR222, ruta Artà – Lluc en solitario”, del no menos impactante “50 veces en 50 días al Castell d’Alaro”…..llega ahora, en sus pantallas favoritas, no apta para todos los públicos, prohibida en horario infantil, una nueva entrega de la saga mas atrevida de Andreu y sus ideas copyright….”¿Como unir el mar y principales montañas de la Tramuntana, por encima de los 1000 metros de forma circular, de manera alternativa y….volver para contarlo?. Hasta la fecha, cuatro son ya las propuestas reto realizadas con variopinta presencia de aventureros, curiosos e incrédulos. De momento, Andreu, Paulino y Miguel se llevan la palma en cuanto a no ausencias se refiere, copando el pódium asistencial. El que esto suscribe les sigue de cerca, habiendo justificado su ausencia en la primera de ellas e igualando a Jóse en cuanto a seguir al de la flauta, encantador de serpientes. Mención merecida también a María que lleva un par de ellas y a Isi, Aina y Llorenç que nos han acompañado en una ocasión. La saga de “Abierto hasta el anochecer” seguirá intentando convencer a nuevos adeptos para que unan en este viaje iniciático de no retorno. De Cala Estellencs al Galatzó fue la primera, de Cala Deià al Teix le siguió, la tercera fue del Port de Sóller al l’Ofre y la que “sufrimos” ayer, la mejor hasta la fecha en mi humilde opinión, de la Cala de Pareis al Puig Roig.

Cuando en unos meses nos sentemos alrededor de unas Estrellas, una vez finalizada la excursión de turno, a comentar la jugada y destacar batallitas, alguien preguntará…”¿Dónde estabas tu el 29 de abril?” Y, tras unos segundos de silencio reverencial, a mas de uno se nos iluminaran los ojos, nos aparecerá una mueca incontrolable de media sonrisa y nos atropellaremos contando sensaciones y anécdotas. Yo, en vez de pensar en esa pregunta, siempre me vendrá otro título de canción a la mente, adaptada verbal, genérica y temporalmente de forma conveniente….”¿Qué hacía un chico como tu en un lugar como ese”?.

Siete quedamos a las 7 de la mañana en el bar Marprats de Inca con nervios e ilusión ante lo que se nos venía encima. Andreu tenía controlada la circular milimétricamente, hasta el punto que la tarde anterior, Paulino a través de un amigo raconer, había obtenido el track de subida al Puig Roig por la cara norte, con el ánimo de evitarnos tener que llegar hasta el Pas d’en Segarra para empezar el ascenso. Yo, una vez estudiada la ruta, puse una condición sine qua non. Subiría por el Pas de ses Piquetes siempre y cuando fuera asegurado. Lo decía con la boca pequeña pero una vez dicho….de perdidos al río. Agradecer desde aquí a Miguel que lleva siempre a “Milagrosa” en la mochila, un entrañable ser, de color verde y casi 15 metros de vida que me ha sacado de algún que otro apuro. Mil gracias a Paulino, no solo por llevar el arnes consigo sino por cargarlo durante toda la excursión. A las 8.15 bajábamos, una vez aparcados los coches, por la carretera de Sa Calobra hasta la cala de Pareis. Fotos varias en la cala, con la mítica instantánea obligada de tocar el agua del mar, como primer paso simbólico del reto. A medida que nos íbamos acercando a la base del acantilado, inicio del Paso de ses Piquetes, una duda iba peligrosamente asaltando nuestros pensamientos. “¿Habrá agua en el acceso?” “¿Podremos pasar sin necesidad de descalzarse?”. Una voz, no identificable, comento en voz alta “¡Pas de s’Argamassa!” con el ánimo de evitar tener que quitarse botas y enseres y….sobre todo, acceder a los acantilados por un paso menos complicado. “Mi gozo en un pozo”, pensé cuando cerciore que aquellas palabras apenas tuvieron repercusión. Nuestros peores presentimientos se cumplieron a rajatabla y ahí estábamos, apesadumbrados, quitándonos botas y calcetines , remangando nuestros pantalones a la altura del muslo. Apenas eran unos diez metros que había que superar y en principio, debajo del agua, todavía medio transparente, se adivinaba un empedrado para tal efecto. Andreu empezó su travesía y ya advirtió que las piedras resbalaban un montón. El problema era que la alternativa de paso, es decir, evitar las piedras y avanzar pegado a ellas, pisando el suelo enmarronado, te hundía unos centímetros en el fango y al enturbiar el agua….andabas a tientas. Lo que parecía en un primer momento sencillo y rápido con la salvedad de tener que descalzarse, acabo siendo lento, farragoso y el quitarse las botas el menor de los problemas. Paso Andreu, paso Paulino con un madero a modo de bastón. Llego el turno de María. Tras un par de “ayyyyyyssss” y algún que otro “uffff” de suspiro profundo, consiguió vadear el arroyuelo de agua estancada. Jóse también lo consiguió. Y Llorenç. Yo, tras un par de intentos por el barro lateral y sin tener la mínima visión de donde apoyaba los pies, fui avanzando sobre las rocas ayudado de la punta de uno de los palos. Miguel , con parte de los pantalones mojados, llegó a la otra orilla y dejo un par de imágenes para la posteridad…que Andreu se encargó de captar. Todavía resuenan en Munper nuestras risotadas cuando Andreu nos las enseño con el móvil a eso de las 21.40. Pero no adelantemos acontecimientos, nos hemos quedado en la orilla buena debajo del Pas de ses Piquetes. Ahora había que limpiarse los pies y calzarse de nuevo. Estaba todavía atándome los cordones de la segunda bota, cuando Paulino y Jóse ya habían ascendido el primer tramo del Paso. Apenas pude captarlos en un par de fotos. Situados debajo de las piquetas, fui tomando consciencia de la verticalidad del paso y el corazón empezó a bombear a una velocidad que no estoy demasiado acostumbrado. Mientras Jóse iba preparando mi seguro de vida, María empezó su ascenso. Subió de forma espectacular pegada a la pared como una lapa. Una vez superado el primer escollo, comentada lo agotada que había llegado, presa del esfuerzo y la tensión, por la exposición aérea del Paso. Llorenç en su ascenso, todavía tuvo tiempo de adecentar la zona, eliminando unos hierbajos con pinchos amenazadores. Miguel ascendió rápido sin el peso de la mochila y su porta cámara. A medida que iba subiendo la gente, mi tiempo se acababa y llegaba mi turno. Desde abajo, a mi lado, Andreu me daba ánimos y me grababa gestos y comentarios. Desde arriba mas de lo mismo. En ese momento, a diferencia de los instantes anteriores, estaba bastante tranquilo y la paz interior había vuelto a mis entrañas. Tras alzar las mochilas con la cuerda, llego mi momento. Andreu se quedo con mi cámara con la idea de ir captando cada movimiento. De hecho, llevaba rato con ella , mientras yo me aislaba, inconscientemente, de todo lo que sucedía a mi alrededor. Jóse me lanzó la cuerda, abrí el mosquetón y lo cerré alrededor de mi cinta. “Cuando lo cierres del todo, dale un cuarto de vuelta sin cerrar, te servirá para abrirlo más fácilmente después” me aconsejo Jóse desde las alturas. Encontré asequible el acceso hasta la primera piqueta. A partir de ahí fui reptando por la pared ,siguiendo mis sensaciones y las instrucciones de unos y de otros. Sin darme apenas cuenta conseguí olvidarme que iba asegurado y en ningún momento arriesgue ningún movimiento por ello, sino que fui ascendiendo a mi ritmo con la seguridad impagable que te da ese seguro de vida. Superé el primer tramo y esperé en la pequeña reunión a que Jóse y Paulino subieran hasta el siguiente punto y que Andreu llegase a mi altura. Tras un par de instrucciones, me situé rápidamente en el siguiente trecho. Llegados a este punto, titubee en un primer momento si volverme a asegurar, pero observando la marcada barriga de la roca que tenía que superar y lo que se adivinaba por debajo, no hubo ningún atisbo de duda y finalice mi travesía vertical tal y como la había empezado, asegurado y contento, muy contento. Entre vítores y aplausos nos quedaba ascender toda la torrentera hasta debajo del collado que viene del Pas de s’Argamassa. Eran las 10 de la mañana. Agradecer desde aquí a Jóse por toda la labor desarrollada asegurándome. En ese punto, recuperé mi cámara y solo me queda que felicitar a Andreu por las imágenes captadas en los distintas trepadas. Merendamos poco antes de acceder al sendero que desde Pareis nos llevará al Quarter des Carabiners. Este sendero, empedrado todavía a tramos, es una auténtica maravilla. Parece inverosímil imaginar que pudieron construirse esos caminos en semejantes parajes. Hay tramos que salvan importantes desniveles y por doquier aparecen paredes de sostenimiento. Sin mas contratiempos llegamos a la altura de Carabiners. Hasta ese momento el calor era importante y el sol no daba tregua. Andreu se adelanto unos metros para ver si había moros en la costa y sin mas dilación, bordeamos la restaurada casa cuartel y nos dirigimos en pronunciado ascenso, hasta el camino que da la vuelta al Puig Roig desde las casas de Mossa. La ruta clásica de la circular del Puig Roig. Tras un buen trecho en ligero ascenso y bastante antes de llegar al Pas d’en Segarra, en la perpendicular de la Torre de Lluc, dejamos el camino y comenzábamos nuestro ascenso por la cara norte del Puig Roig. En principio, desde este punto, seguíamos el track de raconers. Una conversación posterior entre Paulino y Andreu creaba dudas primero y posteriormente, la certeza de que en algún momento abandonamos el track original para ascender por una “cinglera” distinta. El ascenso fue por un terreno muy sucio, un caos de carritx y piedrecilla suelta. Ganábamos altura a gran velocidad, a diferencia de lo que había transcurrido durante la mayor parte del día, que recorríamos kilómetros sin apenas ninguna variación de nivel. Un par de trepadas en las que hubo que utilizar las manos, una ladera de roca y piedrecilla resbaladiza, una canal de roca y “coixinets de monja” y un falso llano. Es conveniente resaltar la idoneidad de portar cualquier artilugio que te indique de forma fehaciente, la altura sobre el nivel del mar porque administras la fuerzas y no te llevas a engaños. Al no disponer de una perspectiva mas amplia, el subconsciente te podía hacer llegar a pensar que ese falso llano era la cima y podías caer en un estado depresivo al ser consciente de la realidad. Cuando llegué allí, Andreu, Paulino y Jóse ya habían pasado previamente. Divisaba a Andreu en el punto geodésico de la cima y parecía….el culo del mundo….todavía. Mi altímetro me indicaba que apenas me quedaban 80 metros a la cima. De forma directa y obviando un acceso lateral que bordeaba mediante lazadas los últimos metros, accedí feliz y contento a la cima. Primer reto del día conseguido. Quedaba el segundo y no menos complicado. Eran las 14.30 y tras esperar al resto, reponíamos fuerzas con la comida. Nos abrigamos en condiciones ya que la temperatura en la cima era bastante baja. Algo de viento y unas cuantas gotas amenazaban nuestro momento de relax. Comentar en este momento del día que Miguel salía de una rotura de fibras en el gemelo, que lo había mantenido un par de semanas en el dique seco y hasta allí había llegado, como un campeón. Fotos varias de grupo con hasta cinco aparatos distintos y reanudamos la marcha. El recorrido hasta la falda de la Roca Rotja se hizo largo y mas de uno empezaba a notar los rigores del tiempo y la paliza física. Durante unos minutos estuvimos buscando el Pas des Pi por los acantilados que dan a las casas de Cosconar. Una vez encontrada la fita de rigor y la no menos importante flechita roja, descendimos bien pegados a las paredes verticales. Siempre me han maravillado esos pasos que te permiten descender de los acantilados a niveles inferiores, encontrando el único lugar vulnerable del macizo rocoso. Una vez en la falda inferior, divisábamos ya la pista asfaltada de Cosconar. La idea era bajar directamente a la pista para evitarnos mas carritx por la ladera superior. Podíamos haber seguido llaneando a buscar el Pas de sa Paret, en la otra vertiente de la Roca Rotja, pero algún que otro elemento del grupo no había calculado demasiado bien el líquido necesario y era indispensable acercarse a la Font des Poll para aprovisionarse. Recordando continuamente el pequeño sobresalto que tuve, por la falta del líquido elemento, el día de la Torre de Lluc con Andreu y Santi, me prometí aprender la lección y evitar en lo posible, caer en el mismo error. En esta ocasión llevaba 5,5 litros de líquido…..y sobrevivió medio litro. Al oír voces de gente trabajando en las casas de Cosconar, llaneamos por la falda superior hasta la torrentera de la Font, por el que bajamos hasta esta. Empezábamos el penúltimo tramo del día. Superar el Quarter de Carabiners e ir a buscar el Pas de n’Ali o de Contrabando que nos dejaría en el lecho del Torrent de Pareis. Un nuevo caos salvaje de carritx, piedras y roca kárstica nos dificultaban el avance. Llorenç nos dio un pequeño susto con un tirón importante en la pierna. Entre el chocolate, algo de líquido y algún que otro ibuprofeno obraron el milagro y pudo continuar. Yo iba de un subidón importante, una fuerza mental desconocida por ir superando las mil y una adversidades del día. Superamos de forma rápida los distintos destrepes del Pas y llegamos al lecho del torrente. Recuerdo mi pregunta a María “¿qué te ha parecido el Paso, espectacular, eh?” y su respuesta, seria, inmutable “no se, bien, no estoy para disfrutar nada”….silencio grupal. Nos quedaba hora y media larga del torrente y nos pusimos en marcha. Rápidamente Andreu desapareció de nuestra vista, con su velocidad de crucero….a pesar de llevar una llaga en el pie. Fuimos sorteando los distintos pasos del torrente y sin dilación llegamos al final de la parte deportiva. Fue un goteo constante de gente llegando a la cala…cansados pero con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando llegamos Jóse y yo, Andreu ya se había refrescado y Paulino estaba en ello. Tras el baño, si, si, baño integral de Paulino, me tocaba a mi. Cuando me llego el agua a los muslos pensé que ya era suficiente y que no había necesidad de sufrir mas. Estuve como diez minutos con el agua a esa altura y la sensación de alivio crecía por momentos. Mas tarde, fue el turno de Miguel, hasta las rodillas y de Llorenç que se pego un buen baño. A partir de ahí, fotos y mas fotos, captando el momento fin de reto del día. El subidón que llevaba, de forma incomprensible, desde la mañana, seguía acompañándome bien pegadito a mis huesos. Tanto fue así, que el viaje en coche, conduciendo desde Sa Calobra hasta Inca, con música de Marea y de Los Benito, con la ventanilla medio bajada y con la gente absorta en sus silencios y pensamientos, se me hizo corta. Parada en Munper, homenaje merecido, Estrellas y tapas, risas y más risas viendo alguna que otra foto en el móvil de Andreu y brindando por una jornada memorable. ¿Dónde estabas tu el 29 de Abril del 2015?………………………………….

Os dejo con mis fotos (y con las que hizo Andreu, con mi cámara, mientras trepaba por el Pas de ses Piquetes)

_MG_1821
Sin que sirva de precedente…..el menda en sus fotos, en el Pas de ses Piquetes

 

Las fotos del móvil de Andreu…….

AndresQP201500429_070
María superando la parte alta de la Balma del Pas de n’Ali

 

Las fotos de la GoPro de Andreu

AndresQP201500429_135
Con la satisfacción del reto conseguido……..

 

Ahora viene Miguel con su galería……….

Las fotos de Melga

Ya anochecía cuando llegamos al final de la ruta, una verdadera pasada de excursión
Ya anochecía cuando llegamos al final de la ruta, una verdadera pasada de excursión

3 comentarios sobre “De Sa Calobra al Puig Roig, ida y vuelta (0 – 1003m -0) por los Pasos de ses Piquetes, Pas des Pi y Pas de n’Ali

  1. Personalmente reconozco que la subida al Puig Roig es de las más salvajes (no difíciles) que hay, de las cinco veces que recuerdo haber subido ha su cima, dos las he hecho desde Mossa por el Coll dels Asses y fueron dentro de lo previsto, las otras tres las he hecho con un desnivel positivo de entre 1200 m. y 1500 m. según el lugar de origen (Sa Calobra y Escorca) y han sido realmente duras lo cual al finalizar te viene esa satisfacción de haberlo conseguido tras el esfuerzo.
    De esta megaexcursión la recordaré en la que el día en que Fer se reencontró a sí mismo, en la que Miguel demostró su coraje y fuerza para superar lesiones y querer estar en todos los retos que le proponga al igual que Paulino, en la que María empieza disfrutando de la ruta y que cuando llega la hora en la que está acostumbrada a terminar sus excursiones lo que nos queda a ella le sobra… hasta que llega al final y disfruta de haber cumplido como el resto de los componentes del grupo, en la que Paulino está decidido a no perderse ni uno de los retos que voy ideando y Jose también es un seguidor fiel a pesar de una sola ausencia a los cuatro 0-1000-0 realizados hasta la fecha y la recordaré como la primera de Llorenç y que está deseando volver de nuevo a pesar de ese momento crítico del día.
    Desde aquí los habituales ya lo sabéis: viernes 8 y sábado 9 de mayo nuevo reto 0-1000-0 en dos jornadas para que sea accesible a todos los que vayamos y para dormir en la cumbre de ese +1000, con ruta travesía (diferente punto de salida y llegada pero ambos a nivel del mar).

  2. No las tenia todas conmigo cuando el lunes cuando probé de nuevo en la pista de padel, me dijo Fernando que si podía jugar también podía asistir a la ruta del miércoles. Mi cabeza me decía que no, pero mi corazón era de otro parecer y me barruntaba al oído que no me podía perder tan espectacular salida, ya que muchos de los tramos estaban bastante frescos en mi memoria. Debo de reconocer que hubo momentos muy duros a lo largo del día, aunque también es digo de mención el apoyo moral del grupo y sobre todo de Maria que se quedo conmigo en los últimos repechos antes de hacer cima a la cual llegamos sobre las 15:00 horas. Aun nos quedaban alrededor de 4 horas de descenso hasta completar el circulo y dar como finalizada la jornada. Podría extenderme y llenar muchas lineas mas, pero lo dejare aquí y os remito a la multitud de fotos de las diferentes cámaras y móviles, para que os hagáis una idea de la dureza de esta salida.
    Salud y a disfrutar, hasta la próxima.

  3. Hay un antes y un después de esta excursión . Y no lo digo por la excursión en sí misma, que por duración , dificultad y sobre todo por haber acabado el agua podría haber acabado en desastre mayúsculo …..lo digo por nuestro Fernando. Como ha dicho en el anterior comentario Andreu : el Fer actual ha resurgido cual Ave Fénix . Ya me di cuenta al acabar de trepar el pas de ses Piquetes, la mirada que tenía era diferente.
    Y por supuesto agradecer a Andreu su propuesta de 0-1000-0. Para mi la mejor porque la zona que transitábamos es de mis preferidas de Mallorca y al no haber caminos claros la dificultad y el esfuerzo eran titánicos . 11,5 horas para hacer 16 kilómetros dan una idea de lo que digo. Felicitar a todos los integrantes d la cordada por haber una excursión que en otros foros han calificado de auténtica pasada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.