Del Port de sa Calobra a la Cova des Romagueral…

Pues así es, hay títulos que no dicen nada, otros que dicen menos y unos pocos, como el que me ha tenido liado la tarde del domingo, que lo dice todo. Has leído bien querido bienvenido a estas notas marginales de la blogosfera, lo que es, es lo que hay y no conviene removerlo. Acierto a adivinar tu sorpresa y desconcierto. Entiendo que has parpadeado compulsivamente, te has frotado los ojos y acto seguido, has cogido las gafas de la mesilla de noche. Más lejos, más cerca, buscando distintas perspectivas, cerrando un ojo, abriendo el otro, ahogándote en colirio refrescante, pero ahí, inamovible, tras cargar la página un par de veces, sigue poniendo lo mismo. Quizás esperabas una pateada tradicional, un Campo Base cima del Everest, o algo más complicado, un Refugio de la Renclusa al Aneto o a lo mejor, llevado por el aburrimiento irreversible de un fin de semana de junio, puede que algo extremo, apto solo para unos pocos iluminados, tocados por la varita mágica de la diosa adrenalina, de Lluc Alcari a cala Es Canyeret, ida y vuelta, recorriendo en bañador la zona nudista sin abrir la boca ni disparar fotos. Ilusos, atrapados por el cambio climático, no hay cuerpo ni mente para programar semejante aventura a día de hoy…., quizás más adelante con algo más de técnica, desesperación, ninguna atadura familiar y sin miedo a perderlo todo.

La idea del día de San Juan era enseñar a un par de canadiense con raíces italianas, tallo uruguayo y hojas de medio mundo, la catedral que serpenteando lleva al mar, desde la cubierta hasta la nave, pasando por el contrafuerte, el estribo, el triforio, bóvedas y pináculos, seguros de mostrar las gárgolas y esperando no tener sustos y pasar de puntillas por las arcadas. Cuando mi querida mujer, con su sonrisa encantadora, pronunció las palabras mágicas de “cariño, el día tal podrías……” automáticamente imaginé la cantidad de cosas que no estaría haciendo el día en cuestión. En una charla de playa, de chiringuito y de sardinas asadas, se lo comenté al niño que nació en Pareis para que me echará una mano, pero este también había escuchado, con la sonrisa respectiva, las palabras mágicas de la suya “no te comprometas tal día…bajo pena de…” y me dijo, convencido estaba yo que se sublevaría (música de misterio, redoble de tambor) un seco “No puedo”.La pareja arruina vacaciones de los demás, Cala mochilete dixit, encantados con la posibilidad de devolver el favor y la carabina, llevan dos de dos, premio perrito piloto, gafaron la salida en paddel surf y decidieron seguir con su romance encaramados en el tejado de su nidito, quitando tejas. La de la terraza chill out de la capital del Raiguer que sí, que no, que quizás, que a lo mejor, que puede que, que a qué hora, que cuando, que como, que con quien, qué y sí?, que….buzón de voz, el teléfono al que llama está apagado o fuera de cobertura y si sigue intentándolo, igual ni existe. A la dibuja dibujos que hace croquis a mano alzada y cena a mesa puesta con servilleta y mantel de tela, ni está ni se le espera. Rubia viajada, mujer con recursos, alegría de su casa, “ya me encargo yo, nos vemos viernes noche si no duermo cuando llegues de viaje”. Yo también te quiero.

Sábado por la mañana, tarde, demasiado tarde, calor, mucho calor. En el lugar de quedada abrazos, besos y presentaciones. Tres meses desde la última vez,  “como si fuera ayer” decía uno, “y si lo dejamos” decía yo, “tú quién eres?” preguntaba aquel. “Hemos pensado que lo vamos a hacer así”. “¿Como que lo vamos a hacer así?” pensé yo, “pero, ¿esta gente que se ha creído?, joder, dejas espacio para que la gente se explaye, cojan distancia y uno pueda respirar y se te suben a la chepa. Miguel amenazando con apuntarse al GEM la temporada que viene y dile tu algo, que viene crecido. Paulino, desconocido, a este chico le ha sucedido algo últimamente, desde Navidad para aquí, esta simpático, amable, jovial,…..enamorado. ¿También te ha ocurrido algo así a ti, Aida?.  María,…….pues eso, María. Andreu y Antonieta tal para cual, el seny y la rauxa, el yo como y tu cocinas, la llosetina y el murero.

“Remontamos el torrente” soltaron al unísono en plan amenazante. Se podía oler la testosterona escondida en los bolsillos, esa que tienen los que ya han cumplido los cincuenta. “Menuda ocurrencia, ociosos ellos, le veo más inconvenientes que ventajas” musité en voz baja. “Ya no podremos subir en autobús, hacer cola bajo un agradable sol, con la paella todavía en la garganta y pelearnos con turistas diversos oliendo a cremas corporales. Seguro que esta vez tocaba el autobús de menos plazas y era más divertido aguantar tu sitio a codazos y decir improperios al que no te entiende” pensaba yo desconsolado. Pero amen, doctores tiene la iglesia y uno es ateo. Sonrisa con boca cerrada, “dientes, muestra los dientes” y tres coches hacia el parking más barato de este país. Suerte le llaman algunos. Cupos, ecotasa y cierre de fronteras sueños húmedos de Isidro. Una vez cruzado el túnel del Port de sa Calobra a la desembocadura de Pareis, hubo que estirar a Paulino, con arrumacos y buenas palabras, para que no subiera por enésima vez el Morro. Grupitos, charlas, fotos y mucho calor desde el inicio. Contando batallitas sobre el Pas de ses Piquetes o els Forats Grossos, rápidamente llegamos al Gorg Dolç o s’Esbaldregat. Giro a izquierdas y a naranjito le da un infarto…perdón el subconsciente anclado en mis reales, quería decir giro a izquierdas y empezamos a remontar el torrente. Piedra arriba, piedra abajo, caos antes del caos oficial, por aquí, por allí, en fila india, en grupos de dos, dejamos atrás el Gorg de sa Figuera, es Degotis, hasta que llegamos al Gorg de sa Creu y al Pas de s’Estaló. Y hete aquí que la noticia que circuló durante un buen tiempo por todos los mentideros tenía bastante razón de ser. Que con las últimas lluvias se ha movido la piedra que cierra la salida, o entrada del Paso, según subas o bajes, y es más estrecho. Mentira, leyendas, historias para no dormir, cuentos de una noche de verano. Esperamos pacientemente a que un pequeño grupo de tres, un adulto y dos chavales, chico, chica, descendieran el Paso antes de remontarlo nosotros. Yo lo miraba detenidamente y ya no es que me molestara tener que quitarme la mochila y la cámara de fotos anudada a mi esbelta cintura, sino que no las tenía todas conmigo. Ni Estrellas fresquitas, ni bocadillos de sobrasada ni leches,….ese agujero era más estrecho. Pasó Paulino (este no tiene costillas), paso Miguel (este sí que las tiene) y fueron pasando mujeres y mochilas. Llegó el turno del menda y….se apagó la luz. Mientras intentaba que la grasa corporal no hiciera caso omiso a mis indicaciones y cobrara vida propia, se balanceaba conmigo a izquierda y derecha con la idea de ascender atrancado como estaba y mis manos resbalaban sin apoyos ni agarres, pensaba en esos últimos momentos felices de pizzas Miquel y bogavante con huevos rotos en el Bestard, esas tortillas con camarones y coquinas en la Flecha del Rompido, esa tortilla de patata del Rincón del Marino en Santa Eulària des Riu, esas Estrellas heladas…… Ese Miguel, tirando fotos y haciendo como que pateaba a un bicho saliendo de su escondite, hizo que volviera a la cruda realidad y solo, por no seguir aguantando las burlas y chanzas de los congregados, respiré para dentro, recoloque lo que había que recolocar y cual topo ciego, salí del agujero. “Era cierto, la roca se ha movido, el agujero es muchísimo más pequeño”….miradas penetrantes, injuriosas, decepcionadas “lo que tú eras……”. Sin comentarios. Callado, absorto en mis pensamientos, ascendí y bajé varias veces el Pas des Grassos Estrenyeu-vos, para quitarme la espina clavada y convencerme nuevamente, a mí mismo, que la roca maldita se había movido y prácticamente cerraba el Paso. Sin novedad en el frente y todos en su sitio, llegamos a la famosa y apenas conocida Cova des Romagueral o cova de Sa Pera. Allí, junto a un numeroso grupo familiar que descendía desde primera hora, decidimos parar a merendar. En un momento de descuido, cuando todo el mundo miraba hacia otro lado e intentando no ser vistos, Miguel y Paulino se acercaron a mi posición y apesadumbrados, me comentaron que había algo que no me habían dicho. Con ojos vidriosos y palpitaciones varias, buscando algo de misericordia en mi mirada, confesaron que lo de remontar el torrente no era idea original e intransferible, que no era zona prohibida, zona de exclusión, que no se les había ocurrido a ellos en esas noches de soledad en la habitación en Benasque, que había más gente que tenía el copyright de la aventura del día. Imaginaros por un momento la grandísima decepción que recorrió ese majestuosos lugar. La abertura de la cueva se estremeció doblándose sobre sí misma, madura de dolor, asemejándose a una perita de San Juan. Implorando el perdón, ambos dos se atropellaban sugiriendo ideas alternativas, que si esto, que si lo otro, subir con la pareja a caballito, bajar haciendo el pino, comer la paella del mediodía sin cubiertos, pagar la cerveza a 5 euros en el puesto de los pakistaníes, ideas descabelladas que no aportaban nada a la catástrofe de los egos. ¿Y ahora qué?, ¿Cómo comunicamos la noticia?, algo único, singular, exclusivo e incluso extraordinario, se convertía por arte de magia y mentira piadosa de dos embaucadores en un día vulgar. Yo miraba a los asistentes, ajenos a semejante hecatombe, mientras degustaba mis viandas matutinas. Mis ojos se desviaron hacía la entrada de la Cova de sa Pera y ¿qué queréis que os diga?, yo cada vez que la veo, veo menos pera y más otra cosa, femenina y natural. Acurrucado en ese regazo materno, de la Madre Naturaleza, un latigazo figurado agito mis entendederas, un rayo de esperanza y solución a la profunda crisis abierta. Eureka, ¡¡¡ya lo tengo!!!!, ¿a que nadie ha hecho la ruta extrema Port de sa Calobra (ojo, desde el parking) hasta la Cova des Romagueral, ida y vuelta…por el mismo sitio?. ¡¡¡Bingo!!!, “puto presidente”, ”Crack”, “Reelección”, ….”ahora hay que contárselo al resto de los mortales que nos acompañan en tamaño despropósito”, “Fácil” “Oye, que os parece si………..por el calor, porque a partir de allí ya nos dará el sol, porque hay un grupo grande que baja y habrá que sortear, porque se pasará el arroz, porque cierran el mar, porque……..”. Bendito poder de seducción, convicción y más palabras que acaban en ón. Fue un abrir y cerrar los ojos, un visto y no visto, un vamos todos a una, la madre, tía y abuela de todas las excursiones.

Giro 360º, vuelta atrás y descenso a la voz de ya

En voz baja escribiré que, de bajada pude comprobar cómo se había movido la piedra del Paso y se había abierto un luminoso rayo de certidumbre e ilusión, para felicidad de todos aquellos que no estén tan esbeltos y agiles como el que esto firma.

Un aplauso a dos manos al baño en el Port de sa Calobra, a la cerveza en jarra helada a 2 y poco, a las chanclas, a la compañía, a los tortolitos enamorados (todos), a Miguel e Irene por bajar, a las croquetas, a la paella, al gató con helado, a las próximas aventuras de calas con el Mestre, a las invitadas canadienses, a la rubia e incluso, tuvo su gracia oculta, a la subida a 10 km por hora detrás de un mira paisajes y un autobús.

Ara va de bo!!!! Visca Sant Joan!!!!

Fotos de Fernando

Que bonito…..

 

Las fotos de Melga.

Sacamos el metro?????

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3 Responses to Del Port de sa Calobra a la Cova des Romagueral…

  1. melga says:

    Ya añoraba estas cronicas del presi. Muchas veces planear algo y hacer otra cosa totalmente diferente es una gran opción, y un gran acierto.
    Lastima que no tuvieramos tiempo para enseñar a las canadienses la novena maravilla del mundo pero eso las obliga a volver a visitarnos, fue un verdadero placer compartir dia con vosotr@s.
    Salud y montaña.

  2. Comencemos por las buenas maneras.
    Fotos de enmarque, y la crónica de un avezado periodista.
    Vamos al grano.
    Fernando (presidente), ni put.. caso a estos buitres al acecho de cualquier incidencia por pequeña que esta sea, por muy enamorado que este el Pauli siempre esta al acecho del incauto inocente, yo que tu hubiese esperado a pasar a la vista de estos dos voltors, más que negros, oscuros, con la escusa de una necesidad fisiológica y pasar desapercibido, de no poder con el intento, haber puesto una escusa de una torcedura de tobillo.
    A partir de ahora no te espera nada, te regalaran cintas métricas, metros enrrollables y algún frasco de cremas deslizantes. Por cierto, me han informado que en breve van a montar un chiringuito de venta de vaselina.
    Por cierto el metro también podrían regalárselo a unos y a otras, salvo que las fotos se hayan tomado con ojo de pez, algunas caderas y pectorales también necesitan medidas.
    Que mala milk hay en este grupo, agria, aunque cariñosa.
    en fin hasta pronto y que tengáis un buen verano.

  3. Paulino says:

    Bueno…..para empezar y por alusiones:
    1.- El Presidente está gordo. Pero gordo, gordo. Dicho esto todo lo demás sobra. Has escrito una fantástica crónica con el único fin de esconder lo que las imágenes plasman con una crueldad pasmosa……si casi tuvimos que poner vaselina para que te pudieras deslizar por el agujero….( Por cierto Abu…¿Tú porque llevabas vaselina en la mochila? ).
    2.- El grupo nuestro ya no es excursionista : es gastronómico. Cuanto antes aceptemos esta realidad antes nos daremos cuenta que lo de los sábados se ha acabado.

    Yo por si acaso me iré con otros grupos más…….bueno con otros grupos.

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