Excursiones,  Grandes rutas

Eth Setau Sagèth 2013

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Después de una serie de días asimilando la experiencia vivida, la poca o nada lucidez mental para escribir un par de líneas, una inspiración perdida que quedo allá por el Estanh de Rius y todo hay que decirlo, un parell de días en Formentera en plan reposo del guerrero……..aquí estamos, delante del ordenador, dispuestos a plasmar algo que tenga un mínimo de sentido a pesar de los días transcurridos y la tendencia al olvido, en un stand by latente, de los buenos momentos. Lo curioso del caso es que estos viajes de verano se van horneando, a fuego lento, durante todo el año y al poco de iniciarlos, quien mas quien menos, ya ha dibujado en su mente buena parte de la ruta y sabe a ciencia cierta donde disfrutará del paseo, llaneando en bosques frondosos, donde le crujirán las rodillas descendiendo desniveles imposibles y donde, cuando el sendero se empina hacia el cielo, sufrirá momentos complicados. Si a todas estas sensaciones previas le unimos los comentarios, siempre sabios, del Señor de los mapas Cladera, tenemos una descripción al detalle de cada uno de los pasos dados y de las rutas alternativas. En el 2012 fue Picos de Europa desde un enclave fijo, con un campamento base en el centro de todo, tipo cuarteles de invierno y desde allí nos fuimos moviendo por la zona, izquierda, derecha, arriba y abajo….. Como acabamos echando de menos un par de días más, para este Agosto 2013, se decidió alargarlo un poquito, movernos en travesía y cambiar de cordillera…..Aina envió un correo con una idea sobre una circular por el Valle de Aran, de cinco días y con nombre propio, Eth Setau Sagèth (El séptimo sello) y como nos pareció de coña a tod@s, reservar fue coser y cantar (quiero decir que Aina cosió y cantó……y a través suyo tuvimos la primera toma de contacto con los hoteles y refugios de la ruta). Miguel se curró todo el tema de los billetes de avión y el transporte, con triple salto mortal y doble molinillo vertical hacia delante incluido, reservando la vuelta con Ryan Air….”como es el de vuelta, que nos quiten lo bailao” pensó alguno. Bárbara compró un par de mapas y los demás, los demás…., nos dedicamos a ir a todas las quedadas y cenas dispuestos a comer, escuchar y opinar. No quería olvidarme de Irene, que con su film transparente consiguió que todas nuestras mochilas llegaran sanas y protegidas tanto a la ida como a la vuelta. Vuelo tranquilo hasta Barcelona, furgoneta para nueve, cambio automático, un par de uyyyyyyysssss entre las columnas del parking y camino de Vielha. Dedos nerviosos cambiando emisoras de radio, menú en restaurante de autovía con un par de camareras temblando ante el exceso de trabajo que se les venía encima y….butifarra catalana. Un par de vinitos y pinchitos en Vielha, cena en el Urogallo y a dormir preparando la ruta que empezaba el día siguiente….., aunque eso de prepararla, como que no…..recuerdo que en la primera jornada tuvimos que echar mano del mapa continuamente. Tras esperar a un par de dormilones que se les pegaron las sábanas con la consiguiente enérgica reprimenda de María, salimos de Vielha a primera hora, dirección a Bossòst, fin de la primera etapa. Etapa muy distinta a las posteriores, ya que en los veintitantos kilómetros que hicimos, fuimos pasando por la mayoría de los pueblos de la zona y digo mayoría, ya que algunos nos evitaron y se iban moviendo impidiendo que llegáramos a ellos……porque de no ser así, no se me ocurre otra explicación para no haberlos encontrado. Vilac, Betlan, Aubert, Arròs, Pont d’Arròs, Begós, Vilamòs, Era Bordeta……..Para los que conocéis la zona, habréis echado de menos Mont…..pero lo de Mont, es algo que volverá más adelante. A mi no me entraba en la cabeza que la gente hubiera obviado tan vilmente a Mont y semejante afrenta no quedaría así. En nuestro almuerzo, alertada de nuestra presencia por las risas continuas, conocimos a la entrañable Guadi ( Bernar copyright ) que nos amenizó con su fácil verborrea y su historia vital, historia común de tantas personas en la España de la posguerra. Tanto a la salida de Vielha, como durante parte del recorrido y principalmente a nuestra llegada a Bossòst, pudimos comprobar sorprendidos, los destrozos que habían hecho las inundaciones del Garona escasamente un mes antes. Si transcurrido todo ese tiempo, eran bien visibles los efectos de la fuerza del río, no quería ni imaginarme como debió ser durante el día, día y poco, de finales de junio. Una de las señoras del hotel Garona, lugar de descanso de nuestra segunda noche, todavía se estremecía relatándome el miedo vivido. Ducha reparadora y paseo por Bossòst. A destacar la iglesia de Bossòst, María rezando, Irene de bailaora y los vinitos en la plaza con sus boquerones y sus bravas. Cena espectacular en el Garona y como la jornada del día siguiente era la más corta, desayuno a eso de las 8 y bastante, camino y manta.

Empezábamos la segunda etapa, de Bossòst al refugio Honeria. Foto de grupo en el puente y parada en Les a tomar un café. Desayuno dentro de un bosque de cuento y tras un recorrido al lado del río, ascenso, primera dificultad del viaje, hasta Canejan. Parada y cerveza en la plaza del pueblo, foto de Aina con un bebe…de juguete y ya dentro del Valle del Toran, sendero en ligero ascenso dirección Porcingles y otra divertida subida con la solana de las tres de la tarde, antes de bajar en un vertiginoso descenso a San Juan de Toran. Paradita en San Juan en su bar abierto solo en Agosto, saludar a los cuatro vecinos, copita de champan para Libero, foto de alaroners en la placita de la iglesia, la casa del oncle Andreu y tras cruzar el rio, llegada al refugio Honeria. Al estar solos y tener el refugio para nosotros, habitación de chicas y habitación de chicos. Ducha de agua caliente, lavar y tender ropa, cuatro fotos de la puesta de sol y una cena genial, sopa de cebolla, espagueti bolognesa y butifarra catalana. Con un café y orujo, al aire libre, y con los consejos de Aleix, guarda del refugio, preparamos la ruta del día siguiente, la más dura, larga y exigente. Lo de dormir ya fue otra cosa, entre que hacía años que no dormía en la parte de arriba de una litera, el calor, las risas al ver a Bernar embutido cual sobrasada casera en su saco de alquiler, los ronquidos, diesel y gasolina, y el saco sabana…..fue bastante complicado pegar ojo.

Desayuno, bolsa de picnic y a hincarle el diente a la etapa reina. Su gran longitud, su gran desnivel positivo y negativo la convertían en una etapa de alta montaña. Del Refugio Honeria a Salardú, unos veintisiete kilómetros. Desde primera hora, a eso de las siete y poco, fuimos ascendiendo a buen ritmo, observando los primeros neveros con un espesor todavía importante. Dejábamos atrás bosques frondosos y riachuelos para adentrarnos en un paisaje distinto y hasta ese momento novedoso, prados, cascadas y senderos de montaña colgados en los acantilados, esculpidos en la roca. Es complicado describir tantas sensaciones en esa mezcla de sufrimiento en la subida, ensimismado en la belleza de cascadas de neveros y saltos de agua. Mencionar en este momento del ascenso, aspirando y expulsando el aire, a ritmo continuado, secándote las gotas de sudor y escuchando tus pensamientos,…..que cada uno subía con su casa de siete días a cuesta, entre 8 kg el que menos, 11 kg y algo el que más y que descubrí que el regalo maravilloso por mis 42 que llevaba en la muñeca izquierda era de una ayuda inesperada con su información continua de altitud. Me sirvió de forma increíble para ir regulando en la subida, conocedor de forma continua y en tiempo real , de lo que ya se había ascendido y lo que quedaba por llegar hasta el Coll de Guerri. Todo esto aderezado con un sin fin de instantáneas ya que miraras donde miraras no te quedaba más remedio que apretar el gatillo. Poco antes de llegar al Coll y posteriormente en un falso colladito, disfrutamos por primera vez de la nieve y haciendo equilibrios sorteamos los primeros neveros. Comida en las Casas de Minas de Liat, abandonadas y derruidas, con vistas increíbles al Estanh Long de Liat y al Estanh de Pica Palomera. Si cierras los ojos durante unos minutos todavía puedes oír chirriar las ruedas de las vagonetas, transportando piedras y rocas de un lugar a otro y trabajadores incansables extrayendo el hierro en condiciones durísimas. Una vez superado el Refugi de Liat, cogimos la pista que se solapa con el GR y que nos llevaría hasta Salardú. A excepción de un par de cascadas, unas vistas sobre un rio teñido de rojo, un grupo inmenso de vacas pastando a sus anchas en una pradera extensa y un par de rebaños de ovejas con sus respectivos perros pastor ocupando toda la pista, el recorrido por esta se hizo poco menos que tedioso, aburrido e inaguantable. La dureza y tiempo empleado hasta entonces, asi como el calor y el polvo de la pista de tierra tampoco ayudaron demasiado para aliviar esas horas de llaneo continuo. Por estos lares, hubo un parell de cambios de botas por calzado algo mas llevadero y los compeed para ampollas hacían furor. Después de horas de pista entrábamos sedientos de algo fresquito en Bagergue y en el centro del pueblo nos agenciamos unas cervezas riquísimas. De ahí a Salardú, previo paso por Unha, por un camino dentro de un bosquecillo, fue un auténtico y placentero paseo. Refugi Juli Soler i Santaló, de nuevo habitaciones para chicos y para chicas. Cena y en chanclas un gin tonic en un animado pueblo y esta vez si, dormí como Dios.

Aina había leído un par de crónicas de la ruta y en ellas aconsejaban evitarse, en taxi, parte de la carretera que va de Salardú a Arties y la pista de Valarties. El tramo a evitar, es un tramo de asfalto y otro que en ese momento no existía, ya que parte de la pista ha desaparecido por culpa de las inundaciones y el acceso se hace por un par de propiedades privadas acondicionadas para la ocasión. Reservamos pues, un taxi de nueve plazas y el amigo no solo nos evito ese tramo sino que, a diferencia de otros taxistas que desistían al poco de coger la pista por su lamentable estado, nos dejo sanos y salvos, aunque algo mareados y golpeados a la altura del Pontet de Rius. A partir de ahí empezábamos nuestra cuarta jornada, la que nos tenía que llevar desde Salardú al Refugio de Conangles. De inmediato, el GR se empinaba e íbamos ascendiendo en busca de las Basses de Rius, observados por la imponente cara norte del Montardo, pico emblemático del Valle de Aran y por los silbidos de las marmotas, que aunque no las vimos, allí estaban. La subida hasta el Estanh de Rius es espectacular con vistas incomparables por doquier, tanto de lo que queda por subir, mirada al frente, como de lo que vas dejando atrás. En el Estanh de Rius y en el Estanh Tòrt de Rius disfrutamos como críos con las fotos y las vistas. Los supervivientes presentes del Carros de Foc 2011, nos estuvieron enseñando via mapa, via vista al frente parte de la ruta trazada en su día con el majestuoso Coll de Contraix al alcance de la mano, digo, de la cámara. Faltaba fotografiar un cuarto rebaño en este viaje y después del de vacas, ovejas, nosotros,…….apareció encima de un colladito encima del Estanh de Rius, un grupo muy numeroso de caballos………Disfrutamos, contentos y felices, de la comida en un paraje espectacular, el Port de Rius. Desde allí y casi sin darnos cuenta, descenso brutal por el Valle de Conangles en busca del refugio del mismo nombre y la bienvenida de Genis. Por primera y última vez en el viaje, habitación global y grupal, chicos, chicas, mochilas, ropa sucia…..una joya vamos!!!, noche de lluvia, goteras y ventanas cerradas. También por primera vez en el viaje, tanto en la ruta como en el refugio coincidimos con gente pateando las distintas rutas. Cena conjunta con gente de distintos sitios e historias varias. Mención especial a los de Guadalajara, que venían pegándose una buena paliza haciendo la Transpirenaica, con los que compartimos un buen rato de aventuras y batallitas diversas. Mención especial también en este punto a María que amenizó la velada con su risa contagiosa y su salero extremeño. Una primera observación a la previsión del tiempo del día siguiente y la constatación inefable de lo que ya estaba cayendo en ese momento empezaba a intranquilizar al personal y no auguraba nada bueno para el día siguiente. Miguel empezó a repartir tapones para los oídos, por experiencia previa y en previsión de lo que podría pasar. Tras cuatro fotos y un par de risas ( previa comprobación de que Libero seguía vivo ya que se tumba, se embute en el saco sábana y apenas respira ), se apago la luz a las 10 de la noche y dulces sueños.

Diana a las 6 y media, con ganas de hacer la última etapa y completar el recorrido cerrando el círculo. Desayuno, foto en el letrero del Refugi y camino del Port de Vielha. Desde que salimos, una continua lluvia nos estuvo acompañando en nuestro camino hasta que se convirtió en un auténtico diluvio. Un par de relámpagos y sus correspondientes truenos hizo que nos miráramos y prácticamente sin dirigirnos palabra, volvimos al refugio. Empapados hasta las trancas decidimos esperar durante un rato esperando que escampara o al menos remitiera un poco. Lo que nos preocupaba bastante y más teniendo en cuenta los sitios y altura de paso de la jornada, era la tormenta que no cesaba. Tras un par de cafés, algún que otro cambio de botas por zapatillas de paseo y una emocionante partida de domino donde el menda aplastó a sus contrincantes, el grupo en una decisión unánime, decidió volver a Vielha en el bus de las 10:40 y hacer algo mas corto por la zona. A mi personalmente, me sentó como una patada en inimaginable sitio abandonar la Setau, pero se tomó la decisión correcta, en aquel momento y con la perspectiva del tiempo pasado. He guardado esta última etapa en el cajón desastre de las cosas pendientes y algún día volveré para llegar a Vielha a través del Port. Más risas esperando al autobús, video bailando una conga y clases de aerobic, Marco buscando a su padre que lo había vuelto a abandonar y alguna que otra coña recordando la noche anterior. Bernar sugirió, en voz baja, que una vez en Vielha, podíamos coger el coche, acercarnos a Bausen y visitar el Bosque de Carlac. Desconozco que paso en el corto trayecto desde Conangles a Vielha, pero lo que tenía que haber sido una pateada de nueve por el bosque animado se convirtió en un abandono masivo de las chicas al grito de “ Vielha fin de trayecto, tenemos las botas mojadas”. Se quedaron en el Urogallo esperando que les dieran las habitaciones y nos fuimos los cuatro jinetes del apocalipsis, mas felices que unos jinjols, a descubrir el bosque de Carlac. Bosque increíble, de cuento real o de fábula inventada. Impagable sentarse a escuchar el bosque, sin otro sonido que el agua correr….( Nota del autor: aconsejo encarecidamente en un viaje con mujeres, intentar patear por algún sitio sin ellas y disfrutar de un valioso tesoro….el silencio). Comida con vistas a Canejan, 8 kilómetros más en las piernas, cervecita en uno de esos sitios regentado por otro iluminado del turismo de calidad, volantazo a cuatro manos para coger el desvío a MONT, ( gracias amics!!!, no tengo palabras para semejante demostración de amistad ) para poderme hacer la foto en el pueblo evitado, por el grupo, el primer día y vuelta a Vielha. Lo que viene a continuación ya no tiene nada que ver con una web de montaña por lo que omitiremos detalles, aún dando alguna que otra pincelada tal que….botellas de Luis Cañas, pinchitos, Valdemar, más pinchitos, Muga, champiñones con virutas de foie, chuletones, más Muga, orujos…….y algún que otro gin tonic…..hasta que cada uno se fue a dormir. Como ya desde pequeñito me enseñaron que el que sabía trasnochar debía saber madrugar (y un jodido WApp que me despertó), a las 8 y poco el que suscribe y Miguel estábamos desayunando,….luego bajo Irene y así poco a muy poco….fue amaneciendo todo el mundo.

Salida de Vielha dirección Port de la Bonaigua, a diferencia de la ida que vinimos por el túnel, parada y foto a 8º centígrados en Baqueira Beret. Pista dirección Montgarri hasta que nos dio pereza continuar y fin del viaje, camino ya de Barcelona. Comida de menú genial en La Pobla de Segur y muchas risas en el asiento de delante mientras quien mas quien menos durmió buena parte del trayecto. Cansado de conducir, acabé sentado en un banco de la terminal de salida de nuestro vuelo de Ryan Air, siendo testigo directo de la política de la compañía y como aplican a rajatabla las extravagantes exigencias de la low cost. Lo mejor que se puede decir del vuelo de vuelta es que no paso nada destacable y tras media hora de experiencia irlandesa aterrizamos en Son Sant Juan. A partir de ahí, un novio que aparece por sorpresa, una novia que no ve las llamadas, gente siempre dispuesta a ayudar, que le informan de semejante demostración de amor preboda, una nueva pasajera que salta del grupo de los alaroners y se sube al Qashqai, un autobús que ya llega, un coche en un parking de larga estancia y una mochila que no llega a mi casa……..Antoniaaaaaaaa!!!!!!, pero eso, ahora si, ya es otra historia.

Mil gràcies companys, un verdadero placer!!!….y a preparar la del año que viene.

Adishatz i gràcies Val d’Aran i eth Setau Sagèth

Una pequeña recopilación de momentos

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Para el que tenga ganas y algo de tiempo……las 1270 fotos de la galería Eth Setau Sagèth 2013

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5 Comentarios

  • Melga

    Genial crónica, leyéndola he vuelto a revivir esos momentos que para mi no tienen precio, convivir con los amigos es algo especial y mas en esos parajes de ensueño, quien quiera saber lo que se siente ya sabe a sufrir y disfrutar que son las dos caras de esta moneda, yo soy de los que prefieren vivirlo a que me lo cuenten.
    Salud dos

  • AndreuQ

    Después de esperar una semana, leerme la crónica completa y ver la previa de las fotos repito mi comentario que hice en el post de Melga: ¡QUE ENVIDIA!
    Ahora cuando tenga tiempo me dedicaré a ver las 1072 fotos restantes.
    Una pregunta: ¿no tuvistéis la tentación de daros un baño en uno de los lagos? Yo lo hice bajo una cascada a unos 1500 msnm y todas las montañas de alrededor nevadas de la noche anterior(el agua estaba a unos 8ºC) y será un recuerdo (bueno) para toda mi vida.

    • Fernando Vega Arrese

      Gracias por lo que me toca, la verdad es que lo disfrutamos muchísimo……Respecto a la pregunta del lago, la verdad es que en ese momento concreto, yo personalmente, no. Me volví loco mirando a todos los lados, parecía una peonza girando 360º, intentando no solo captar el mayor número de instantáneas sino también grabar visualmente todo lo que me alcanzaba a ver la vista y con ello se me fue el tiempo. Acabando la tercera etapa por una pista que se hizo eterna, si que apareció ante nosotros una cascada guapísima y Miguel and company hicieron amago de bajar a la base y ponerse debajo pero llevábamos un montón de horas pateando y el tiempo, otra vez, se nos echaba encima. De todas formas hay que tenerlos en su sitio y bien agarrados para bañarse en un agua a 8º………………

  • melga

    Eso nos pasa a la mayoría, permiso por triplicado, cartilla de vacunas y 5 euros para gastar, así no hay quien pueda viajar ni patear montañas fuera de nuestra roqueta.

  • Fernando Vega Arrese

    No digas mentiras Miguel, que las nuestras están encantadas de perdernos de vista unos días…., la mía me pregunta si en tan pocos días nos dio tiempo a tanto, jajaja. Ya me ha dicho que mañana sábado no vuelva antes de las 18H………….

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