Excursiones,  Ruta de exploración

PENYA MASCORDA POR FERNANDO ALOMAR

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-Siri:

¿Eusebio sabe donde está el camino?

La súplica de Paulino no tuvo respuesta. Sí intervino el sherpa de la jornada asegurándonos que sabía perfectamente donde estábamos (la palabra camino fue un sarcasmo en toda la excursión de ayer). Una decena de metros después, con la ayuda puntual del GPS del amanuense (miecencia), nos indicó que pronto encontraríamos una pared que bajaba hacia la carretera de Pollensa y que nos llevaría al coche de Paquita. Poco después identificó un coche blanco junto a la carretera y ordenó bajar directos a él. ¿Y la pared? ¿Dónde está la pared? Chitón del sherpa. Vamos hacia el coche. Mientras él avanza, Bernar murmura -Eusebio tiene miedo de que el coche arranque antes de que lleguemos abajo (ergo, que no fuera el de la Africana). A partir de ahí comenzamos a chancear sobre el hipotético dueño del coche. ¿Una parejita echando un kiki en el borde de la carretera? Si se bamboleaba el coche sería la prueba definitiva. No lo fue. Eusebio acertó al dirigirnos hacia él. Medalla merecida.

– Terra incógnita:

Rebobino.

Isidro había propuesto días antes el Morro den Pelut. Algunos remugaron. Se optó por plan B, sin concretar. En el Loric, por la mañana, solo Eusebio levantó la mano, y sonaba exótico: Penya Mascorda, en Pollensa. ¿Comor? ¿Hay montaña más al este de Fartaritx? Pues sí. La protegida Cova Morella, unos metros más abajo de la Tossa del Llamp, una Alfabia en miniatura. La ruta fácil hubiera sido ver la cueva, rodear las antenas y virar al oeste, cuculla de Fartaritx y regreso por el Pas del Frare.

Para Eusebio eso era un ni hablar. De las antenas nos dirigiríamos al sureste, Coll den Tibora, Castellot (uno más, es un topónimo muy socorrido), Penya Mascorda y carretera en busca del coche estratégicamente posicionado. Nos dijo que habría roña pero no pasos aéreos. Y que él había hecho esa ruta pero mucho más larga, dando a entender que era asequible para todos. En el trayecto hacia Pollensa añadió que encontraríamos mucho lapiaz cortado y roña de la buena. Y que Manel el gu..da c…. lo pasó puta en ese tramo el día de la excursión larga. De perdidos al río. Eso sí, jugó con ventaja. Buena parte de la excursión la pasó en la retaguardia. Retaguardia activa: “¡Paulino, no vayas tan alto!” “¡Paquita, no vayas tan bajo!” “¡Dirigiros al árbol muerto!” …cuando habíamos rebasado varios y la maleza nos tapaba los que teníamos delante.

– Zidanes y pavones:

Lo que he confirmado en esta excursión.

Este grupo sin nombre pero con muchos padres (y primos zumosol, y tías muy simpáticas) es como el Madrid de años atrás. Ayer quedó claro quienes son los zidanes, los gallos del grupo. No daré nombres, pero son fáciles de identificar. No se quejan y parece que siempre les queda gasolina para alargar la excursión hasta el infinito y más allá. ¿Lapiaz cortado? Lo superan casi a la pata coja y con los ojos vendados. ¿Paso aéreos (ayer no hubo)? Ídem. ¿Garriga cerrada, llena de lianas punzantes? Ídem. El resto somos míseros Pavones. Si nos quejamos se burlan de nosotros con un ‘no es para tanto’ o el comentado ‘pues yo hice esta excursión viniendo de tropecientos kilómetros más atrás’. Cuando un cazador se puso ojiplático al escuchar por dónde pensábamos volver, el zidane sherpa volvió a bruñir sus galones: “Aquí Mochilete nos dejó y se fue por el atajo fácil”. Pablo, fichaje reciente que mostró excelente forma en Passaran este verano, no pudo reprimir un lamento.

-Esta noche soñaré con piedras.

unas fotillos del día.

de vez en cuando me toca salir en la foto, 😉

El track

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