Excursiones

Puig Tomir

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Miércoles 4 de febrero de 2015 (tercer aniversario de la gran nevada del 2012) a eso de media mañana, suena el móvil, una, dos, tres veces,….esa musiquilla parece la de un campanario viejo y abandonado, profunda distorsión,…tengo que acordarme de cambiarla, miro la pantalla, Toni del Bestard….

– Si, Toniet, dime

– Fernando, ¿el próximo lunes te va bien subir por allá arriba si hay todavía nieve?. Tengo libre y me gustaría pisarla

– Si, ok, en principio si, subimos el viernes unos cuantos y el sábado con el grupo. Depende lo que vea esos dos días, te digo

– Ok, ya me dirás, hablamos el domingo…..

Lo que sucedió viernes y sábado esta documentadísimo mediante crónicas y fotos, no solo en la web, sino en Facebook , en las retinas de cada uno, en las almas nevadas y hasta en el Ultima Hora del domingo, página 45,…¿os lo había dicho ya?, ¿no lo sabíais?, por lo que poco mas hay que añadir de un fin de semana intenso y vivido peligrosamente en el recuerdo peliculero de algunos.

Una vez, también, explicado el cumpleaños de Bernar y su generosidad sin límites con Paulino y conmigo, transcurrió el resto del domingo, plácidamente, desde el sofá de casa, incienso, musiquita, más musiquita y algo, bastante, de Messi,….mientras media isla se enfrentaba en una guerra sin prisioneros a ver quien podía llegar más arriba….asfalto mediante para disfrutar del blanco elemento. Las crónicas, mas o menos sensacionalistas, hablan de suceso apocalíptico, avalanchas humanas, miedo en el cuerpo, carreteras saturadas y las fuerzas del orden rezando para que no vuelva a caer un copo este año. A todo esto, ya le había confirmado a Toni, el del Bestard, ese bar del centro neurálgico de Lloseta, altamente recomendable por su gente, sus bebidas, sus panades y cocarrois, sus viandas varias, su paella de los jueves, su simpatía, su terraza soleada, su….¿sigo Toni o….ya vale? ¿me he ganado el café y….la alfombra roja?, que si, que subiría con él a dar un paseíllo por la nieve. Tras informar a la gente sobre la nueva aventura, Miguel se apuntó rápido, mientras intentaba secar, a golpe de soplete, la ropa del finde. María ya había amenazado a primera hora que si alguien subía el lunes, ella y su risa se apuntaban y….vaya si lo hicieron. Pues eso, los cuatro sin hogar, oficio ni beneficio, mas contentos que unos jinjols camino de la Serra. Eso si, por primera vez, a una hora de marqueses prejubilados, a las diez de la mañana evitando el hielo traicionero mañanero. Hete aquí que una vez en el Coll de Sa Batalla, nos sorprendió amargamente que la carretera siguiera cortada desde allí dirección a los embalses. La idea original era subir hasta la Font des Noguer y una vez allí dar un paseo para desperezar los gestos, suavizar las muecas, estirar las piernas y que Toni se fuera a casa contento, cuatro fotos, un parell de bolazos y menú de arroz brut en C’an Gallet. Dicen que no hay mal que por bien no venga y Miguel decidió llevarlo al límite, hasta las últimas consecuencias sugiriendo ir hasta Menut y subir el Tomir. La cara de Toni era todo un poema, callado y sin decir nada, refunfuñando en silencio, casi se atraganta al no poder o querer lanzar sus improperios. Pero, ay si las miradas matasen…Pues nada, Miquelet, al Tomir, som-hi!!!. Aparcamos en Menut, tres coches en total, apenas espacio para maniobrar y demasiado hielo en el asfalto.

– Eiiii, hola Maria, Miquel….com va això?

– Eiii Pere, què fas tú per aquí?

Pere había engañado, digo, animado, a un amigo suyo para que le acompañara en su paseo matutino por la zona. Pobrecillo, no sabía lo que le esperaba a partir de ese momento…Algunos de nosotros hemos sentido en nuestras carnes esa sensación de ver pasar los árboles, montañas, torrentes, voltors, ardillas…delante nuestro a una velocidad de vértigo…siguiendo los pasos, bueno, intentando seguir las zancadas de las liebres del grupo…¿verdad Andreu, Isi, Manel, Paulino and company?. Mientras seguíamos con los saludos y las presentaciones, un coche del Ibanat nos informaba que por ahí tenía que pasar un camión hacia las casas de Menut. El tema quedó meridianamente claro, había dos opciones para que pasara por ahí, o quitar el coche o quitarlo. Dos alternativas, elegid la que os convenga. Aparcamos el mío y el suyo justo enfrente de la entrada a la pista de Menut bajo dos señales inmensas, gigantescas, desorbitadamente amenazantes de “Prohibido aparcar excepto autocares”. Bingo pensé, “ya veras que factura le voy a pasar a mis compañeros de juegos. Ya veras como me quedo sin amigos”. Entre una cosa y otra eran las 11:11 cuando empezábamos a andar. Debido al hielo que cubría parte de la nieve dura de la pista, nuestro ritmo al tran-tran y las fotos que íbamos tirando, rápidamente perdimos de vista a Pere y su amigo. Merendamos en el Coll, al lado de la verja de la embotelladora de Binifaldó, donde empieza la subida clásica al Tomir. Tras un par de barritas y seis nueces empezaba el desnivel. Me puse yo en cabeza e intentando aprovechar la huella abierta empezamos la subida. Al final del bosquecillo, coincidimos de nuevo con Pere y su amigo que bajaban a la carrera. Habían llegado hasta el cable y decían que a partir de ahí se intuía que ya no se veía nada. El amigo bajaba jodido pero contento, había disfrutado de la experiencia y agradecía el consejo sobre eso de llevar los palos. Nosotros seguimos, foto arriba, foto abajo, buscando la mejor traza para seguir ascendiendo. Llegamos a una zona de piedra donde se adivinaba la roca pelada, mojada y resbaladiza, donde hubo que extremar las precauciones y utilizar las manos en la progresión. Yo me adelante varios metros y estuve plasmando para la posteridad, desde una inmejorable perspectiva, atalaya privilegiada, los progresos de mis compañeros y la cara de, sobre todo, uno de ellos. Sin venir a cuento y de forma inesperada, me vino a la cabeza una imagen de hace cuatro años por la misma zona, subida al Tomir e inconscientemente quede absorto en mis pensamientos. Se estaban dando demasiadas semejanzas entre mis recuerdos y ese momento concreto. Cuatro personas subiendo, uno de ellos desvirgándose en un ascenso con mucha nieve y con su que…, a escasos nueve días de celebrar la efeméride, acontecimiento notorio que celebro interiormente cada año. Muchísimas casualidades para no pensar en ello, 19 de febrero de 2011, mi primera ascensión montañera, apenas 50 días después de apagar el último cigarro tras 22 años ininterrumpidos de dos paquetes y…..diarios de Ducados. Grupito de cuatro personas, Miguelito, Jose, Manel Cebreros….Puig Tomir. Que puta paliza, que jodido disfrute….apostaban sumas escandalosas a ver si volvería y…..han pasado cuatro años y no me he perdido ninguna. En esas estaba, nostálgico y pensativo, cuando repentinamente mis oídos chirriaban como ruedas metálicas de locomotora de vapor. Me estaba despojando de la mochila en un pequeño colladito, buscando resguardo del viento en una zona protegida, por la hendidura de la pared de la montaña y el ruido que soportaban mis oídos era ensordecedor, realmente insoportable. Alcé la vista y mis ojos se cruzaron con la mirada de Toni. Un escalofrío recorrió mi cuerpo de arriba abajo. Sin abrir la boca mas que para respirar…se estaba acordando de todos y cada uno de los santos del Santoral, así como de Miguel y su idea del Tomir y de mi y del paseo del lunes. No voy a decir que llegue a sentir miedo porque pensé que siempre podía correr mas que él subiendo y…bajar por otro lado, pero he de admitir que se podía cortar el ambiente enrarecido con una navaja de Albacete. Por si acaso, le guiñe un ojo a María para que estuviera al tanto y le diera conversación tranquilizadora. Mientras comía cuatro nueces intenté quitar hierro al asunto pero sin demasiado éxito.

–  Que, Toniet, ¿estarás disfrutando?

Algo masculló, un sonido apenas imperceptible pero con significado claro…”calla la puta boca que te voy a correr a leches por toda la isla”. Lo que pensaba de Miguel es irreproducible a estas horas diurnas en horario infantil.

La subida estaba resultando ser intensa y divertida con algún tramo adrenalítico mas que por el “uyyyy” por el “ayyyyyyy…..como resbale, menuda castaña”. No lo he escrito todavía porque imagino que se supone, pero en todo el recorrido vertical había nieve por un tubo. El único sitio bastante limpio y pelado de toda la subida, fue el tramo previo al Paso del cable que por su forma de chimenea más o menos cerrada, habría sufrido con seguridad fuertes rachas de viento en estos días. María y yo ascendimos cómodamente por el Pas des Cable, mientras Miguel, en previsión de alguna que otra dificultad en la progresión, se llevo a Toni por el lado izquierdo donde una estrecha y vertical canal, llena de nieve, le auguraba, según él, un fácil acceso a la parte alta. Error!!!!…”Toni, aunque el diablo sepa mas por diablo que por viejo, hay veces, muchas, que se le va la olla y le encanta dar vueltas en la marmita infernal”. Miguel que se enmierda un poquillo y Toni que va detrás. Lo que le faltaba al llosetí. Yo ayudé en lo que buenamente pude, haciéndoles fotos desde arriba,….ya sabéis eso de que si no ha quedado inmortalizado…no ha sucedido!!!, preguntarle sino a Miss Hawley y su libreta certificadora. A todo esto, ¿ que hacía María?, María……..se estaba muriendo de risa…y con ella, los habitantes de Binifaldó y las Casas de Muntanya debido al eco y la sonoridad de las montañas. Solo le faltaba reírse con la musiquilla de la banda sonora de Heidi y el abuelito para que el efecto Alpes nevados hubiera sido del todo creíble.

Una vez superado ese escollo lo peor había pasado y ya solo quedaba seguir una huella, cada vez mas difuminada y no ver mas allá de cinco o diez metros. A esas alturas de la película…..minucias. Creo que a Toni ya le iba cambiando la cara, siendo esto, el deseo, las ganas y la ilusión que así fuera ya que a once metros detrás mío, solo adivinaba a sentir su presencia.

Llevábamos rato escuchando, según la dirección del viento, unas voces a lo lejos y poco a poco, esas voces se fueron convirtiendo, primero en sombras opacas, luego en figuras translúcidas, finalmente en dos formas humanas hasta que….como no!!!, Miguel ralentizo la marcha y se puso a hablar con ellos. Educado, amable, sociable por naturaleza, como para ir de incógnito con el Mestre. Manteniendo la distancia unos con otros, teniéndonos continuamente en el campo de visión mas próximo, seguimos avanzando en dirección a una cumbre que no era visible de ninguna forma. A mi personalmente, este último tramo se me hizo eterno. Seguíamos huellas muy difusas intentando orientarse entre la niebla. La sensación de no ver mas allá de tus narices es compleja y desconcertante. Caminas, sigues, un paso mas, otro, bajas, subes, metes la pierna hasta la ingle dentro de la nieve, sales a duras penas, vuelves a hacer lo mismo, ahora con la otra pierna, ves que los demás siguen a rajatabla tus pasos, incluso hasta el punto de caer en los mismos sitios y revolcarse en la misma nieve, hasta que de pronto, se abre un poco el cielo, apenas unos pocos segundos y observas a tu izquierda el abismo de los acantilados de la pared norte del Tomir desplomándose hacía donde no alcanzas a ver y te cercioras para tus adentros que estas en la dirección correcta. Pierdes la huella en un par de zonas rocosas, limpias de nieve y la vuelves a encontrar en una pequeña travesía entre rocas, hasta que tus ojos alcanzan a ver un par de simas a cada lado de tus pasos. Por mas que pinchas con los palos, no encuentras ningún soporte que frene la entrada de estos hasta la empuñadura y manteniendo el equilibrio, indicas a los compañeros que busquen un rodeo evitando la línea recta, cruzando los dedos para que la brecha solo sea horizontal.

Salvado este último obstáculo, avistamos el punto geodésico del Tomir, felicitaciones, abrazos y…..presentaciones. Nuestros dos compañeros de aventuras, las dos figuras humanas con las que previamente hablaba Miguel y que coronaron con nosotros son Catalina de s’Horta y Toni. Un verdadero placer amigos.

Es en estos momentos de la vida, cuando se te presentan pruebas complicadas, donde uno tiene que demostrar el caballero que lleva dentro y nunca, bajo ningún concepto, decir y menos escribir la edad de una señora. Pero….como somos Esquirols y estamos Penjats y eso de la caballerosidad trasnochada y mal entendida la dejamos a principio del siglo pasado, decir que na Cati de s’Horta tiene……., esta en la flor de la vida y es de esos ejemplos guapos que nos hemos llevado en esta subida al Tomir. Ya nos lo decía Toni, “ ¿y hoy lunes con quien puedo ir a dar un paseo?….voy a llamar a Cati que seguro que vendrá”.

Fotos en la cima, aventuras, risas, batallitas, conocidos comunes, fotos de unos, de otros y tras esperar, sin suerte, que abriera la niebla en la cumbre, decidimos bajar y comer más tarde. Nuestro Toni no cabía de gozo en la cima, feliz, orgulloso, contento del paseo propuesto y de la sugerencia de Miguel. La penúltima alegría del día nos la dio Sam y su hermano con los que coincidimos, al poco de empezar el descenso, tras subir por el Pas de sa Paret.

Bajada sin contratiempos, alguna que otra caída sin mas y emoción inusitada cada vez que los rayos del sol atravesaban la niebla e iluminaban la nieve a nuestro paso. Fue llegar a la altura de la rosseguera y decir “Yo bajo por aquí…camino o reviento” para que, primero Toni, luego María y finalmente Cati, Toni y Miguel dijeran eso tan manido de “de perdidos al rio” y se lanzasen culo al suelo, por los pequeños toboganes que se iban formando a medida que los culos, unos mas que otros, abrían surco. El problema surgía cuando alguna piedra, de punta, aparecía amenazante en la trayectoria descendente y cada uno, la sufría como buenamente podía,…con gritos, grititos o en silencio absoluto.

Una vez en la verja de Binifaldó, decidimos ir a buscar un poco de sol para comer y la encontramos al lado de la Alzina d’en Pere, no sin antes hacernos la mundialmente conocida foto triple de grupo.

Vuelta al coche, entrada de Menut y día que llegaba a su fin. Dejamos a nuestros compañeros de cordada en el Refugi de Can Amer y nos despedimos, esperando encontrarnos de nuevo algún día por allá arriba. Lo dicho, Cati de s’Horta y Toni, un verdadero placer.

Tras un par de Estrellas en el bar de la Almazara de Oli Caimari, acabamos el lunes con una tercera en l’Altura de Lloseta, con Paulino y Aina, que accedieron gustosos a nuestra invitación para darles un poquillo de envidia. Y es que….donde estén unos….que se quiten los otros……..besos y abrazos, salut i muntanya.

Os dejo con mis fotos del día. En un rato el Mestre, Miguel Melga os colgará las suyas. No dejéis de visitar su galería………..

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Hoy la elección estaba clara…los 5 de la coronación y el menda que tiró la foto……..

Las fotos de Melga

Para los que tengan problkemas de hemorroides no hay mejor solucion que arrastrar el culo por la nieve, aunque este no es el caso Fernando lo tuvo un par de veces en la bajada por sa rosegera del Tomir
Para los que tengan problemas de hemorroides no hay mejor solución que arrastrar el culo por la nieve, aunque este no es el caso Fernando lo tuvo un par de veces en la bajada por sa rosegera del Tomir

4 Comentarios

  • melga

    Cada crónica que escribes te vas superando, al final vamos a tener que hacer un libro con las crónicas y alguna foto representativa de cada excursión y ponerlo a la venta, seguro que se vende como rosquillas. Desde aquí mandar un saludo a Catalina Y Toni de s´horta, a Pera de Campanet y su compañero y a Dani y Sam. Toni del Bestar se porto como un verdadero montañero y si hubo algún momento de estrés no se lo note en demasía, así que espero verlo en alguna ocasión. Marieta como siempre nos alegra el día con su risa explosiva. Y que decir del pata palo con esa fuerza de voluntad que le hace no parar. A los que no pudisteis venir deciros que ya habrá mas ocasiones de repetirlo.

  • paulino

    Cuando Fernando y Melga dijeron que iban a la montaña solos tengo que decir que me preocupé un poco. Conociéndolos intuía que la cosa se iba a liar. Cuando me enteré que Toni del Bestard iba a ir con ellos ya me tranquilicé un poco: ” Por lo menos uno de ellos tendrá cabeza y sabrá dirigir la tropa”.
    Bromas aparte , estoy encantado con la vida que estamos dando a las excursiones. Ya no sólo se limitan a los sábados. Ahora son viernes, sábados, domingos, lunes, martes, jueves….a ver si descansamos algún día…..tengo la impresión que en ninguna página web de excursionismo debe haber tantas fotos como en la nuestra.
    Viendo las fotos y leyendo la fabulosa crónica de Fernando te arrepientes de no haber ido con ellos. Pero esta circunstancia supone , creo , la riqueza dels Esquirols: siempre encuentras a alguien con quien compartir un día en la montaña. Y si todos están ocupados…pues ya encontraré a un excursionista por ahí arriba perdido con el que comentar la jornada.
    Lo dicho, enhorabuena por un lunes inolvidable en nuestra Roqueta, y felicitar a Toni por el reto que supone subir al Tomir con nieve y con muchos tramos helados, y por supuesto, por tener que aguantar al Dúo Dinámico y la risitas…que eso sí que tiene mérito.

  • Catalina Dalmau

    Soys un equipo fantastico, nos toco la loteria ( sin billete) encontraros por el TOMIR en un dia tan misterioso y precioso!!. la “rosequera” nunca la habia bajado tan rapida.
    Perdonat por el chiste, el proximo sera mas “light”.
    Un abrazo a todos y hasta la proxima.

  • Antoni Cifre Bestard

    Bueno despues de tres dias de agujetas y dolores habidos y por haber,ya me he recuperado del todo y vuelvo a estar disponible para subir a donde sea. Ahora en serio muchísimas gracias a Fernando por acompañarme,aguantarme y subirme por estos montes perdidos (por lo bien que hablas de mi) te has ganado una buena merienda,café,copa y puro,a Melga por su experiencia,sabiduría,por su “locura” ( el último tramo de subida cerca del cable fue muy fácil) y a María por su saber estar en los primeros momentos,por lo demás solo felicitaros,sois la repera y se nota que disfrutáis con lo que hacéis,un pequeño inciso y es que la próxima vez me voy con Paulino ya que a mi particularmente me va la marcha. Gracias grupo por ese Lunes inolvidable y hasta la próxima. SALUT I MONTANYA

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