Barrancos y Cuevas,  Excursiones

Sa Crivelleta, Pas de sa Bassa i Pas de sa Pesquera des Gat

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Y seguimos en estas maravillosas islas sin una aplicación tecnológica que nos permita tener una idea aproximada, solo pido eso, al menos aproximada, de distintas variables climatológicas que podemos encontrarnos en nuestras salidas. Es complicado imaginarte una previsión cuando no existen puntos concretos en los que basarte para coger una referencia. Si vamos a Mortix, lo más aproximado es valorar un triángulo de temperaturas, velocidad del tiempo, humedad relativa y poco más entre Pollença, Port de Pollença y Cala Sant Vicenç. Vamos, como ir por el alambre por encima del cañón del Colorado con los ojos vendados haciendo equilibrios. Y claro, luego pasa lo que pasa, la gente te va echando un ojo en las subidas, mientras intentan respirar de forma entrecortada y balbucean cosas ininteligibles y apenas audibles y tu notas en tus adentros como se te van clavando infinidad de alfileres en puntos concretos de la espalda. Mal de ojo le llaman algunos, putada suprema otros, demasiado calor los mas cuerdos y los que quedan, callan y te fulminan mientras asienten. No intentes cambiar la ruta sobre la marcha y alargarla un poquillo, porque entonces lo de los alfileres se convierte en un juego de niños y un sudor frío te acompaña durante el resto del día sintiendo la presencia de la gente detrás de ti cada vez que te acercas a un acantilado. Si sucede que la jornada transcurre sin incidentes reseñables, (un día de tanto calor, una caída voladora con un golpe en la espinilla, imagino que es muy doloroso pero no es reseñable ), y que nadie se planta en el camino abandonado a su suerte, mientras sus voces a lo lejos se confunden con el viento cálido de xaloc, te encontraras, una vez acabada la excursión, con un goteo continuo de deserciones, hasta que vuelvan los vientos del norte y el mercurio pierda altura. Llegan ahora ese par de meses, largos, que en un número muy reducido, nos juntamos cuatro y el de la guitarra, buscando calas, playas y paseos costeros al lado del mar.

Leyendo una crónica de Tresques per Tramuntana, me llamo la atención la imagen espectacular de una cueva abovedada que había perdido parte del techo original y sobre ella se erguía altivo y vigilante un puente natural. Pensé, tras intentar adivinar la previsión del tiempo por esa zona, que prácticamente era la última oportunidad antes del calor excesivo del verano para adentrarnos en las tierras de Mortix. Los gurús meteorológicos no preveían demasiado calor por esa zona y las temperaturas que podía observar en distintas webs eran bastante suaves. Incluso, parecía que algo de lluvia amenazaba la zona hacía el mediodía. La ruta, circular, te llevaba primero desde la entrada de la finca pública de Mortix, hasta el refugio de Lavanor y desde allí, ya sin camino aparente, hasta el primer objetivo del día, sa Crivelleta. Tras pelearnos con el carritx, maleza varia, rocas como escarpias y un par de destrepes divertidos, merendábamos en un peñasco, con disparidad de criterios, con diversidad de opiniones, sin ponernos de acuerdo del todo, con unas vistas brutales que abarcaban hasta más allá del Pa de Figa de Ariant. Rápidamente encontramos sa Crivelleta y allí disfrutamos un buen rato de la sonoridad del lugar. Como ya se habrán percatado mis cuatro lectores de siempre, lo de la sonoridad no va con segundas, va con primeras y en voz alta. No hay forma que la gente permanezca inmóvil treinta miserables segundos….todo el mundo quiere opinar, comentar, decir y…..respirar. Guapa sa Crivelleta, sitio recomendable para escaparse durante unos minutos del mundanal ruido. Desde allí, empezaba la parte más deportiva, salvaje y entretenida del día. El descenso hasta la base del Bec d’Oca y el lecho del torrente de Mortix. Primero fuimos bordeando la pared del acantilado hasta encontrar las marcas que indicaban el destrepe por dentro del torrentillo, prácticamente seco a pesar de las lluvias de la semana. Encontramos sa Bassa, una pequeña charca recubierta de piedras, dentro del lecho del torrente. Salimos del torrente por la derecha y enseguida vemos una canal de carritx que baja vertiginosa hasta donde nuestros ojos alcanzan a ver. Un salto de unos tres o cuatro metros impiden el fácil acceso a la canal. Un par se deslizaron pegados a la roca del gran agujero mientras los demás remontábamos unos metros y bajábamos desde el principio de la canal donde una pequeña grieta facilitaba el acceso a la misma. Tras ir descendiendo bien agarrados a las matas de carritx que decoraban la canal, llegamos a la vertical del acantilado y fin de la travesía a todas luces. En ese momento te das cuenta que a la derecha y haciendo una corta y expuesta travesía, hay un vestigio de escapatoria que te deja en una pequeña chimenea y una vez descendida, ya a salvo en la parte ancha de la cornisa, con vistas brutales al Bec d’Oca. Uno a uno fuimos descendiendo el Paso en cuestión, llamado de Sa Bassa por los Raconers. El Paso empieza ahí y tras transitar por una cornisa más amplia te deja, tras cruzar una rosseguera y los últimos coletazos de una torrentera, en el lecho del Torrent de Mortix, poco antes del comienzo de la zona deportiva. Nos refrescamos en uno de los gorgs y tomamos la decisión, no unánime, si por mayoría absoluta, de ascender al colladito donde empieza el Pas de sa Pesquera des Gat, que Llorenç conocía de una visita previa. La idea era comer allí al resguardo del calor sofocante y disfrutar de las vistas increíbles de la marina de Mortix, visualizando el Muscle de ses Cordes, donde en su parte trasera se ubica la Cova de ses Bruixes. El tiro que tenía la canal horizontal del paso entre las paredes del collado y el acantilado era muy fuerte y el viento frío hizo que la mayoría nos abrigáramos un poco. Contraste climatológico demasiado brusco. Con la idea de no apalancarnos demasiado y evitar horarios tardíos como la semana anterior, nos pusimos rápidamente en marcha, dispuestos a superar la última prueba del día. Subir desde el Balcon del Pescador a las casas de Mortix, por es Rafal de Ariant y las Voltes des Ullastres, a las 14.30 de la tarde con un calor del quince. A mi me vino a la memoria una experiencia anterior parecida por el mismo camino, con temperaturas más altas, peor alimentado y mal bebido, que me sirvió para tomar consciencia de la dureza de algunas rutas y la importancia de una buena alimentación y bebida. Siendo dura la subida y aún observando el estado de compañeros de cordada, no fue ni un ápice de lo terrorífica que la recordaba. Tras subir y bajar un par de colladitos, con la sensación de que aquello no acababa nunca, llegamos por fin al botador de las viñas y por ahí a los coches. Para brindar por el fin de fiesta y despedir a los que nos abandonan hasta las próximas temperaturas otoñales, cambiamos el sentido de la vuelta y por deferencia a Irene y a Juanpe, nos tomamos las cervezas en Pollença. No quiero dar por finalizados estos párrafos sin mencionar la presencia, por primera vez, de Marta, esperando que vuelva a acompañarnos por allá arriba cualquier día de estos. El sábado que viene más y mejor.

Disfrutando del Pas de sa Bassa…..

 

7 Comentarios

  • melga

    Genial la crónica y la excursión mejor de la ultima semana, las ausencias se van notando unos por el calor otros por …….. pero siempre disfrutamos de la montaña, voy a ver tus fotos

  • paulino

    Me siento abrumado al co-protagonizar las dos portadas de la jornada del sábado. En una de ellas estoy en posición ,como dice el Abu ,” harto sospechosa ” y en otra , al lado de un señor que estaba en ” calzoncillos ” en el gorg llarg del torrente de Mortix. ¡¡¡¡Es que no se puede ser más gay coño!!!!!
    Tiemblo de lo que pasará el sábado que viene

  • AndreuQ

    Qué lástima que trabajase por la tarde porque es una de las zonas que más me fascinan de la Serra de Tramuntana ya que cuando te encuentras en ese lugar lo más próximo a que estas de la civilización es a dos horas de camino.
    En cuanto a la foto (se os está olvidando a tod@s), iba a elegir la 120 por el punto de vista novedoso del “Bec d’Oca” y la grandeza de todo lo que le rodea pero ese lugar posiblemente esté igual dentro de varios siglos por lo que me decanto por la originalidad y para darle triple protagonismo al actor principal de la jornada: Paulino. Mi elección es la fotografía número 25 en la que se le ve con una especie de parabólica rudimentaria al parecer buscando cobertura para enviar a Bernar alguna foto inédita de la noche de Deià.

  • paulino

    Andreu , no es una parabólica rudimentaria, es una parabólica ecológica hecha con los materiales de la zona ; por cierto me daba muy buena cobertura y sombra

  • paulino

    Y una cosa más , no entiendo que con las chicas tan guapas que vienen con nosotros de excursión, me pongáis a mí de foto de portada…….Un poquito de por favor

  • Fernando

    Cierto, no había elegido mi foto favorita en esta ocasión. La 141 por ejemplo, que crack el tío!!!, este ve una charca, se despelota y se mete dentro….y ya van varias, el Gorg Llarg (gracias por el topónimo paulino, lo desconocía), en sa Costera en un pozo cuadrado,…….
    Por lo que respecta a la elección de la portada, yo creo que ya le tocaba, siempre ahí, en plan chupacámaras, levantando la mano “ehhhhh, que estoy aquí”, preguntando continuamente, “esta semana, saldré en portada?”….por insistente y habérselo currado, en mi portada, esta vez, tenía que salir Paulino!!!

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