Excursiones

Sa Regana por el Coll des Puig

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Hay días que si y días que no, hay días de puede, de quizás o a lo mejor y días sin ninguna ilusión, hay días de quisiera y días de déjalo, días de alegría y días de sinsabor, días de “venga vamos” y días de colchón, escondido entre las sábanas sin ver la luz del sol, días de ánimos, mensajes y cafés, días de excursiones y reencuentros, días de montaña, “lo que decida la mayoría” y Ca’n Gallet. Días de noviembre, contrastes contradictorios y sentimientos encontrados, mentira de canción con embalses medio vacíos y manga corta en el ocaso del sol.

Esta semana tocaba salir, por mi salud, mi tranquilidad y la de los demás, los veinte días transcurridos desde la última salida no tenían ningún reflejo en los últimos cuatro años y no era cuestión de seguir agrandando la brecha y….. Dejo ya, en esta línea, cerrada la razón de mis ausencias no sin antes volver a agradeceros a todos las muestras de afecto recibidas estos días. Empezamos de nuevo a mirar hacía delante, a seguir subiendo por allá arriba, a continuar haciendo fotos, escribiendo sensaciones y experiencias y como leía en el símil ese de los zapatos que he visto estos días por algún que otro muro, a seguir ascendiendo piedras acompañado de la gente con la que me siento a gusto.

Había que volver a ponerse en marcha y lo primero era sugerir un par de ideas para la excursión del sábado. Leyendo algunos de los blogs de cabecera me gusto especialmente un ascenso a la cresta de Son Torrella por un lugar que nunca habíamos subido. La gente coincidió bastante con esta idea y mayoritariamente votaron por crestear hasta Sa Regana siguiendo la crónica de Socay para acceder a la cresta por el Coll des Puig. Mil gracias por la idea desde aquí. La cresta de Son Torrella es espectacular de sur a norte y una vez hecha con anterioridad, integralmente, desde el Portell de sa Costa hasta el Coll de n’Arbona, era un buen momento y mejor idea el entretenerse en conocer nuevos accesos de subida, en este caso desde la parte norte, por la cara del túnel de Monnaber que da al valle de Soller. Es escuchar canal de subida o chimenea de acceso y a la gente le aparece un brillo característico en los ojos, un brillo particular mezcla de emoción y ganas de disfrutar.

A pesar de un par de ausencias de última hora, nos juntamos diez personas para disfrutar de una excursión dura, entretenida y corta, con una temperatura demasiado agradable para las fechas en las que estamos. Recordando que el día 1 de noviembre nos bañábamos unos cuantos en Cala Castell ya nada me puede asombrar climatológicamente hablando. Tras aparcar enfrente del mirador a la salida del túnel, rápidamente entramos en calor con un ascenso duro pegados a las paredes verticales de la Serra de Son Torrella. Enseguida entramos en la canal de ascenso, vertical y corta, que nos dejo en un pequeño colladito con unas vistas brutales del Penyal del Migdia y del Puig Major y de la Serra a nuestra derecha. Tras unos metros por un terreno en ascenso diagonal lleno de carritxeras ascendimos por una zona rocosa hasta dar con la pared seca del Coll des Puig. Merendamos allí al resguardo de un árbol con unas vistas increíbles de 180º sobre buena parte de Tramuntana en un día de cielo muy encapotado y luz penosa para que las fotos salieran en condiciones. Poco antes de desayunar ya habíamos decidido por mayoría (2-1) que debido a la duración de la excursión y al buen paso que llevábamos, comeríamos en Ca’n Gallet, menú, bocadillos Gulliver o lo que fuera (había un par, raritos ellos, que ya pensaban en su ensalada industrial y en su Llom amb col). Después de merendar y asistir al momento “dejadme aquí” de Libero y sus sueños digestivos con choricillos picantes que le susurraban cosas al oído, insistí varias veces en retroceder sobre nuestros pasos, apenas doscientos metros, para que la gente que no lo hubiera hecho, todos menos Miguel y yo, pudieran hacer el destrepe de un pequeño rapel de unos diez metros y la bajada posterior por la encletxa que le continuaba. Disfrutamos del destrepe bien agarrados a los salientes rocosos y uno que yo se me y él también, disfrutó de la bajada por la grieta donde golpeo sus codos dejándose resbalar por la roca lisa.

Sin nada que resaltar, mas que unas cuantas gotas, unos por la cresta, otros un poco más abajo, llegamos al siguiente punto de reagrupamiento, la caseta construida en la roca de Son Torrella. Siguiente punto del día, la cima de La Regana a la que llegamos en un abrir y cerrar de ojos. Cuatro fotos mientras admirábamos el vuelo de unos diez o más voltors surcando el aire y planeando majestuosamente. En ese punto, con algo de viento molesto, recordaba aquel día en ese mismo lugar, cuando Andreu registró con su anemómetro los 137 km/hora de velocidad del viento y que luego, posteriormente, nos tiro a todos al suelo al poco de empezar a descender desde el Coll de N’Arbona. En esta ocasión no hubo nada de eso y llegamos tranquilamente a las casas de nieve, estratégicamente construidas en la cara norte de Sa Regana pegadas a sus acantilados, mientras Paulino nos situaba el Pas des Petit Marge en la subida frontal al Penyal del Migdia y nos explicaba el descenso en su día con Andreu. Sin poco mas que añadir, apenas tres horas y media después, llegábamos de nuevo a los coches y lo siguiente reseñable era vernos a los diez sentados alrededor de una mesa en Ca’n Gallet comentando la jugada y disfrutando de las batallitas, vividas y….las que vendrán. Una vez en Inca, tres de nosotros todavía tuvimos tiempo de arreglar medio mundo en una plaza del centro del pueblo brindando por nuevos días como este.

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Posando desde las alturas llegando al Coll des Puig

Las fotos de Melga

En busca del nido de águilas, disfrutando de nuestra querida roqueta
En busca del nido de águilas, disfrutando de nuestra querida roqueta

3 Comentarios

  • melga

    Ya echábamos de menos a nuestro documentalista y amigo, me alegro que por lo menos estas salidas te sirvan para normalizar en medida de lo posible tu vida. Las fotos espectaculares y aunque la luz no nos dejo sacarles mayor partido disfrutamos de hacerlas. La compañía como siempre un lujo y los zapatos que mas aprecio son los queme llevan a estos lugares poco transitados y en la gente con los que los comparto tienen un tratamiento especial en mi día a día. Por ultimo recalcar que no hay ocasión que paremos en can Gallet que no disfrutemos de todo lo que compartimos en su local. Bueno espero que el próximo sábado sigáis disfrutando aunque no pueda asistir a disfrutar con vosotros.

  • paulino

    Excursión muy bonita por uno de mis parajes preferidos de la Serra. Tengo que decir que estoy sorprendido del nivel físico del grupo. Una jornada que calculábamos de 6- 7 horas se redujo a 3: Increíble. Ni siquiera nos hizo falta colocar cuerda para realizar un rápel que teníamos en mente para practicar un poco de descenso. Destrepe puro y duro y a seguir caminando. ¿ Dónde estará nuestro límite?. Ni idea, pero gracias a que destrozamos el crono pudimos disfrutar de una comida de hermandad en Can Gallet, ya que fue lo que se votó por “mayoría “. Viva la democracia. Todavía retengo en mi retina la votación surrealista que se produjo antes de ir a destrepar. No seeeee, yo llevo bocataaa….., ya llevo tirados a la basura 2 bocadillos este messssssss…… En fin , el sábado me di cuenta que a los mallorquines nos gusta que nos den caña: dictadura pura y dura, vamos a comer a Can Gallet y a callar.

  • bernar

    fantásticas fotos y crónica. la excursión, aunque breve, expectacular! Hacia tiempo que no salía a la serra y ya venia siendo hora. me alegro haber coincidido con todos vosotros. hasta la proxima

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